
EL PELIGRO DE SER RICO Vol. 134 # 2
Recurramos a un episodio entre Jesús y un líder Joven y rico: Marcos 10:23-31. El joven era un buscador sincero, pero cuando el Señor, lo invitó a renunciar, a su dios principal su dinero para seguirle, el joven se fue triste amaba más sus posesiones, que a su Creador.
Ante esta escena trágica, Jesús voltea hacia sus discípulo, pronuncia una declaración que sacudió a las presuposiciones de su cultura. Qué difícil será para los que tienen riquezas entrar en el reino de Dios!. El rico, es tentado constantemente a depender de sus bienes materiales para su seguridad, lo que adormece su necesidad de Dios.
Los discípulos, estaban estupefactos en la mentalidad de la época: La opulencia financiera, se consideraba el sello irrefutable de la bendición y la aprobación de Dios. Si alguien era rico, seguramente Dios estaba con él.
Pero Jesús, destruye ese paradigma, y va un poco más allá.
“Es más fácil para un camello, pasar por el ojo de una aguja, que para un rico entrar en el reino de Dios” Marcos 10:25.
Aquí te ofrezco, tres obstáculos que impiden a los ricos buscar al Señor:
Número Uno; Vive con una falsa sensación de Independencia, autosuficiencia. El dinero, amigo oyente, otorga la ilusión de un control total.
La Biblia, lo ilustra magistralmente; “La fortuna del rico es su ciudad fortificada y como muralla alta en su imaginación”. Proverbios 18:11
Notemos la palabra imaginación; El dinero, crea el espejismo de que si llega una enfermedad o una crisis; la chequera será el escudo definitivo, es el síndrome de la odisea: “17 Tú dices que eres rico, que ya tienes todo en abundancia y que no necesitas nada, pero no te das cuenta de que en realidad eres un desdichado, miserable, pobre, ciego y desnudo”. Apocalipsis 3:17
Número Dos; Desarrolla un corazón altivo y orgulloso: Pablo, le advirtió a Timoteo; “A los ricos en este mundo, enséñales que no sean altaneros” 1 Timoteo 6:17.
Quién confía en sus bienes, tiende a mirar a los demás por encima del hombro, asumiendo que su propio éxito es producto exclusivo de su inteligencia y esfuerzo.
Número 3; Sufre de ansiedad crónica y afán; La gran paradoja del dinero, que se enseñorea es que promete paz, pero produce insomnio.
“Dulce es el sueño del trabajador, coma mucho o coma poco; pero la hartura del rico no le permite dormir” Eclesiastés 5:12

