

Isaías 40:31 “Pero los que confían en el SEÑOR, renovarán sus fuerzas, volarán como las águilas correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán”.
APRENDAMOS DEL ÁGUILA -NM Vol. 134 # 1
Cuando se desata una tempestad, la mayoría de las aves buscan refugio en la tierra. El Águila en particular, en cambio utiliza las ráfagas del viento a su favor, para elevarse por encima de las nubes, donde brilla el sol. La enseñanza, las dificultades de la vida, se pueden usar como combustible, para el crecimiento. En lugar de huir de los problemas o victimizarte, puedes cambiar tu perspectiva, para elevarte por encima de ellos y ver la situación con mayor claridad.
En la Biblia, el águila es uno de los símbolos espirituales, más poderosos que hay:
En Primer; lugar, exhibe la renovación de fuerzas; Isaías 40:31 “Pero los que confían en el SEÑOR, renovarán sus fuerzas, volarán como las águilas correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán”.
Aquí tenemos una enseñanza hermosísima, sobre el águila, que tiene la capacidad de volar a grandes alturas, donde el aire es más puro, lo que le exige un corazón y pulmones fuertes.
Bíblicamente hablando esto nos demuestra, que la Comunión con Dios, nos eleva por encima de los problemas terrenales.
Número 2; el proceso de rejuvenecimiento: Salmo 103 5 “El sacia de bienes tu vida, de modo que te rejuvenezcas como el águila”.
La enseñanza que se muestra aquí, es que existe una antigua parábola alineada con este verso, sobre el doloroso proceso de transformación del Águila. A la mitad de su vida, debe romper su viejo pico, contra una roca, arrancarse las garras gastadas y desplomar sus viejas alas para que crezcan nuevas.
Espiritualmente, esto simboliza el proceso de santificación y despojo para rejuvenecer el espíritu. A veces debemos pasar por los desiertos, donde Dios arranca viejos hábitos, amarguras y cargas del pasado para darnos una vida completamente nueva.
Consejo número 3; la protección paternal de Dios: Éxodo 19:4 “Ustedes vieron lo que hice con los Egipcios y cómo los levanté a ustedes sobre alas de águila y los traje a mí”.
La enseñanza aquí, muestra que cuando el aguilucho está aprendiendo a volar, la madre lo lanza al vacío, si ve que el pequeño se cansa o va a caer, ella vuela velozmente por debajo, lo recoge sobre sus alas y lo lleva a salvo.
Dios usa esta metáfora, para mostrar que él nos empuja a crecer, pero nunca deja que nos destruyamos, seamos como el águila.

