SALMOS-Capítulos 31-35

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“Porque recta es la palabra de Jehová, Y toda su obra es hecha con fidelidad. Él ama justicia y juicio; De la misericordia de Jehová está llena la tierra. Jehová hace nulo el consejo de las naciones, Y frustra las maquinaciones de los pueblos.11El consejo de Jehová permanecerá para siempre; Los pensamientos de su corazón por todas las generaciones. 12 Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová, El pueblo que él escogió como heredad para sí.” Salmos 33:4-5 y 10-12

SALMO 31
SALMO 32
SALMO 33
SALMO 34
SALMO 35

DEVOCIONAL POR JANETHE DISLA

Junio, 30 del 2025

CAMINANDO EN LA VERDAD

Hoy 30 de junio

Salmos Capítulos 31 al 35

Los puntos principales aquí son: Confianza de David en Dios, Bendición de perdonar, Alabanza al Señor por su creación, el Señor escucha al Justo, y Oración de David por seguridad.

Meditaremos hoy en Salmos 32:1- 5 “Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado. Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad, Y en cuyo espíritu no hay engaño.3 Mientras callé, se envejecieron mis huesos En mi gemir todo el día. 4 Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; Se volvió mi verdor en sequedades de verano. Selah 5 Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Selah”

Cuando Natan el profeta confronto a David en su iniquidad, este confesó su pecado y reconoció la necesidad de misericordia y perdón; el Señor Todopoderoso y Misericordioso, perdonó a David, no solo de su pecado, sino también de la iniquidad de su pecado.

Iniquidad significa más que rechazar la Palabra de Dios, más que un simple fracaso o debilidad; iniquidad significa alejarse voluntariamente de aquello que sabemos que es correcto y torcemos la verdad, para complacer nuestro deseo personal, engañándonos a nosotros mismos. El resultado inevitable de la iniquidad, es siempre miseria y desdicha. El Rey David experimentó las consecuencias, dolorosas del pecado.

“Mientras callé, se envejecieron mis huesos En mi gemir todo el día.Salmos 32:3

Dicen los médicos expertos que más del 60 % de las enfermedades son psicosomáticas, es decir causadas por dolores del alma.

Estudiando la Palabra de Dios y el comportamiento humano, podemos decir que muchas enfermedades, se desarrollan por el peso del pecado, que carga la persona, llegando a afectar su vida física.

Nuestro Dios Creador, conoce muy bien nuestra condición y se ha compadecido de nosotros y Él es el único que tiene la autoridad y el poder, de liberarnos del pecado,

limpiarnos de toda maldad y perdonar todos nuestros pecados, ya que el pecado es desobediencia contra Dios. “Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado” (Salmos 32: 5b). “Entonces mi alma se alegrará en Jehová; Se regocijará en su salvación” (Salmos 35:9)

No puede haber paz y un gozo duradero, hasta que el pecado no sea confesado con sinceridad y luego abandonarlo. “Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy en angustia; Se han consumido de tristeza mis ojos, mi alma también y mi cuerpo.

10 Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar; Se agotan mis fuerzas a causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido” (Salmos 31:9-10)

Solo Las Sagradas Escrituras son verdad; pero la mayoría de las personas no lo sabe por qué no la leen. Así que te animamos a seguir leyéndola en un año y compartiendo con tus familiares y amigos. “Porque recta es la palabra de Jehová, Y toda su obra es hecha con fidelidad. Él ama justicia y juicio; De la misericordia de Jehová está llena la tierra. Jehová hace nulo el consejo de las naciones, Y frustra las maquinaciones de los pueblos.11El consejo de Jehová permanecerá para siempre; Los pensamientos de su corazón por todas las generaciones. 12 Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová, El pueblo que él escogió como heredad para sí.” (Salmos 33:4-5 y 10-12)

Cuando confesamos nuestros pecados a nuestro Dios Viviente; somos liberados y podemos exclamar: “Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su alabanza estará de continuo en mi boca.2 En Jehová se gloriara mi alma; Lo oirán los mansos, y se alegrarán. 3 Engrandeced a Jehová conmigo, Y exaltemos a una su nombre.

4 Busqué a Jehová, y él me oyó, Y me libró de todos mis temores” (Salmos 34:1-4)

Recuerda: ¡Es mejor confesar tu pecado a Dios y recibir liberación, que seguir esclavizado a él!

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