LIBERACIÓN DEL PECADO
Segundo libro de Reyes capítulo 19 15 Y oró Ezequías delante de Jehová, diciendo: Jehová Dios de Israel, que moras entre los querubines, solo tú eres Dios de todos los reinos de la tierra; tú hiciste el cielo y la tierra. 16 Inclina, oh Jehová, tu oído, y oye; abre, oh Jehová, tus ojos, y mira; y oye las palabras de Senaquerib, que ha enviado a blasfemar al Dios viviente. 19 Ahora, pues, oh Jehová Dios nuestro, sálvanos, te ruego, de su mano, para que sepan todos los reinos de la tierra que solo tú, Jehová, eres Dios.
Oremos: Gracias Señor por tu palabra danos discernimiento esa capacidad por medio del espíritu santo de asimilar y practicar y de mejorar nuestra vida espiritual en el nombre de Jesús amén
Estas palabras nos suenan como aquellas que expresó aquel joven, bien parecido llamado David, cuando se enfrentó al gigante, él decía oh Dios y fue algo maravilloso lo que pasó a continuación. También nos recuerda de Elías El Profeta de fuego, cuando retó a los falsos profetas en el Monte Carmelo y él clamó a Dios el Dios altísimo para que la gente supiese Quién era el Dios verdadero.
En ambos casos Dios, se hizo manifestar triunfante, aquí tenemos a este hombre llamado Ezequías que tenía la intervención militar de este hombre llamado Senaquerib. Y él clama a Dios solicitando la protección, la guianza del Señor.
Ahora una verdad central que encontramos aquí es que Dios ha prometido salvarnos del pecado, a cualquiera que busque Liberación. Dios ha prometido al cristiano salvarlo de una situación difícil cuando clamamos a él, si es su Voluntad: no importa lo que sea: una enfermedad, sea que nos tengan en Limbo en una situación difícil, Dios está allí para asistirnos.
Desde el principio, el pecado ha prevalecido, dominando al hombre, con fuerza destructiva; por causa del pecado, el ser humano, ha sufrido violencia, guerras, adulterios, destrucción en fin, estragos, porque el pecado trae calamidad y trae destrucción.

