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Dios no puede ser tentado, ni tienta a nadie. Cuanto más te acercas al Señor, serás tentado por el diablo, y también por nuestras debilidades carnales, para ello tenemos que trabajar en nuestro Ser interior.

Dios no puede ser tentado, ni tienta a nadie. Cuanto más te acercas al Señor, serás tentado por el diablo, y también por nuestras debilidades carnales, para ello tenemos que trabajar en nuestro Ser interior.