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Jonás había perdido la comunión con Dios, cuando estuvo en el barco, vino una gran tormenta y al ser descubierto lo echaron al mar, y fue tragado por un gran pez (ballena), que lo vomitó después de tres días, y ya no pudo resistirse más a Dios, fue a Nínive capital de Asiria, y desde el Rey, todos se arrepintieron.
