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Mantengamos firmes sin fluctuar la Profesión de nuestra Esperanza. En la vida del creyente, la esperanza nos recuerda la fidelidad de Dios. La esperanza no avergüenza, es mantener viva la actitud de recibir las promesas de nuestro Dios. La Fidelidad de Dios, la Presencia de Dios en el presente y las Promesas de Dios en el Futuro, que fortalecen nuestra Esperanza.
