NEHEMÍAS-Capítulos 9-10

 “Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen”.Hechos 5:32

Capítulo 9
CAPÍTULO 10

DEVOCIONAL POR JANETHE DISLA

Junio, 09 del 2025

CAMINANDO EN LA VERDAD

Hoy 9 de junio

Libro de Nehemías Capítulos 9-10

Estos capítulos nos hablan del: Ayuno y confesión de pecados, la lectura de la LEY, confesión de la MISERICORDIA DE DIOS y PACTO para GUARDAR LA LEY.

Meditamos hoy en Nehemías 9:20-23 Y enviaste tu buen Espíritu para enseñarles, y no retiraste tu maná de su boca, y agua les diste para su sed 21 Los sustentaste cuarenta años en el desierto; de ninguna cosa tuvieron necesidad; sus vestidos no se envejecieron, ni se hincharon sus pies. Y les diste reinos y pueblos, y los repartiste por distritos; y poseyeron la tierra de Sehón, la tierra del rey de Hesbón, y la tierra de Og rey de Basán. Multiplicaste sus hijos como las estrellas del cielo, y los llevaste a la tierra de la cual habías dicho a sus padres que habían de entrar a poseerla”.

Escuchando cuidadosamente, cuando Esdras les leía el libro de la Ley, los Israelitas, se dieron cuenta que no estaban viviendo de acuerdo a los Mandamientos de Dios.

“El día veinticuatro del mismo mes se reunieron los hijos de Israel en ayuno, y con cilicio y tierra sobre sí”. Nehemías 9:1; produciendo en ellos, una demostración espontánea de confesión, alabanza y adoración. Esta extraordinaria oración, que comienza en el verso 6, es una de las más extensas de las Escrituras, y describe las pasadas experiencias de Dios con Israel.

Revisando la historia del trato de Dios con los Israelitas en el desierto, los Sacerdotes revelaron que Dios había provisto su BUEN ESPÍRITU, para instruir a su Pueblo. Esta es una declaración notable en el Antiguo Testamento y revela al ESPÍRITU SANTO, enseñando a los Israelitas.

En el desierto, los hijos de Israel podían ver el maná y la vertiente milagrosa de agua, pero poco les importaba que Dios, les hubiese dado su ESPÍRITU SANTO, para instruirlos.

Lucas los reprende en Hechos 7:51 “¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros.

“ porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Romanos 14:17).

Una de las más grandes necesidades del mundo Cristiano hoy en día, es que cada hijo de Dios, examine la importancia de tener una Relación íntima y correcta con nuestro Señor Jesucristo; un requisito para que el Espíritu Santo, nos pueda enseñar y Guiar todo el tiempo.

Jesucristo dijo “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Juan 14:26)

Cuando creímos y entregamos nuestra vida al Señor Jesucristo, para que la Gobierne, inmediatamente fuimos sellados con el Espíritu Santo, el cual habita en cada Creyente.

“En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa”. (Efesios 1:13).

Que privilegio que tenemos los Nacidos de Nuevo, que el mismo DIOS PODEROSO en la Persona del Espíritu Santo, habita en Nosotros. Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno” (1 Juan 5:7).

Déjame preguntarte. ¿Vive el Espíritu Santo en tu Vida?, ¿Puedes escuchar su voz?, ¿Te Guía El diariamente?

“Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él” (Romanos 8:9)

Lamentablemente las personas religiosas buscan señales, milagros. Así que, debemos examinarnos, si el Espíritu Santo de Dios mora en nosotros, para no ser engañados.

Solo en la medida que leemos y obedecemos Su Palabra, el Espíritu Santo nos revelará Su voluntad. “Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen” (Hechos 5:32).

¡Mientras más nos sometemos al Espíritu Santo, más andaremos en Él, recuérdalo siempre!

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