“Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el JUSTO.”  1 Juan 2:1

LECTURA Y VOZ DESAMUEL MONTOYA

CAPÍTULO 22
CAPÍTULO 23

DEVOCIONAL POR JANETHE DISLA

02/09/2026

CAMINANDO EN LA VERDAD

HOY ES 9 DE FEBRERO

LECTURA LEVÍTICO 22 – 23

Vemos en estos capítulos: Separación de los sacerdotes; la santidad de las ofrendas y las fiestas son nombradas.

Versículos para Hoy Levítico 22:2-3 “Di a Aaron y a sus hijos que se abstengan de las cosas santas que los hijos de Israel me han dedicado, y no profanen mi santo nombre. Yo Jehová. Diles: Todo varón de toda vuestra descendencia en vuestras generaciones, que se acercare a las cosas sagradas que los hijos de Israel consagraron a Jehová, teniendo inmundicia sobre sí será cortado de mi presencia. Yo Jehová”.

Si un sacerdote deshonraba a Dios, él no podía llevar a cabo sus funciones de sacerdote o participar de los alimentos sacerdotales, hasta que hubiese sido purificado (Lev. 22: 4-6).

Los animales que eran ofrecidos a Dios debían ser sin defecto, símbolo de nuestro Señor inmaculado, puro, sin pecado. Así cuando ponían la mano sobre el animal, los pecados del sacerdote eran traspasados al animal inocente; de esta manera los pecados de toda la humanidad fueron traspasados a Jesucristo; “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.” (Juan 1:29) Él sufrió la muerte por mis pecados y los tuyos y toda la humanidad; para llevarnos al Padre y restaurar nuestra relación con nuestro Creador.

De igual manera los sacerdotes debían ser lavados y consagrados. Esto simbolizaba su separación de las cosas mundanas lo cual les impedía tener una relación correcta con Dios.

A todos los nacidos de Nuevo, los que estamos en Cristo nos dice Pedro.

“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;” (1 Pedro 2:9)

De la misma manera que el sacerdote estaba solo temporalmente descalificado de servir al Señor, o de ofrecer sacrificios. También como creyentes debemos rápidamente cambiar nuestro comportamiento incorrecto, y arrepentirnos; para que nuestra adoración al Señor sea efectiva.

Cuando actuamos en la carne; con celos o envidias, o hacemos las cosas para nuestra propia gloria, entonces nuestra adoración no será aceptada por Dios.

Cualquier ofrenda o servicio, sin importar lo grande que sea, no es aceptable

si es dada con la intención de vanagloriarse o esperando alabanzas de otros.

Esto también se aplica cuando el dador mantiene un espíritu de odio o raíces de amargura en el corazón.

Estas actitudes de la vieja naturaleza hacen al creyente, inmundo, inmerecedor de adorar u ofrecer adoración al Señor, hasta que se arrepienta.

Dios conoce nuestro corazón y las intenciones que tenemos. 1 Corintios 11:31-32Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; más siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo.”

Examinarse debe ser un hábito diario del Creyente, para seguir creciendo en Fe, y no tener estorbo a nuestras oraciones; Romanos 8:8y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.”

Lamentablemente el sistema mundano en todas sus áreas ha tomado control de nuestra vida cotidiana, así como de la iglesia, haciéndonos ver muchos comportamientos inmundos como normales. Es hora de arrepentirnos, y apartarnos de toda contaminación.

“Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.” (1 Juan 2:1)

El Creyente que sirve al Señor de todo su corazón tendrá el deseo de ser limpio en cuerpo y en espíritu.

Recuerda: ¡La sangre de Jesucristo nos limpia de toda inmundicia!
  

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Facebook
YouTube
WhatsApp