«LIBRO DE NÚMEROS» Capítulos 8-9

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 “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Romanos 5: 8-9

LECTURA Y VOZ DE SAMUEL MONTOYA

CAPÍTULO 8
CAPÍTULO 9

DEVOCIONAL POR JANETHE DISLA

02/16/2025

CAMINANDO EN LA VERDAD

16 DE FEBRERO

LEER NÚMEROS 8 – 9

Puntos Sobresalientes: Aarón enciende las lámparas; purificación de los levitas; observación de la Pascua; y la nube guía sobre el Tabernáculo.

Versículo de Hoy Números 9:1-4 : “Habló Jehová a Moisés en el desierto de Sinaí, en el segundo año de su salida de la tierra de Egipto, en el mes primero, diciendo: Los hijos de Israel celebrarán la pascua a su tiempo. El decimocuarto día de este mes, entre las dos tardes, la celebraréis a su tiempo; conforme a todos sus ritos y conforme a todas sus leyes la celebraréis Y habló Moisés a los hijos de Israel para que celebrasen la Pascua”.

La Fiesta de la Pascua y la Fiesta del Pan de la Proposición, eran consideradas las más importantes de todas las fiestas. La Pascua servía como un memorial de la liberación de los israelitas de Egipto, que los protegió de la muerte, hasta la venida de Jesucristo, el cordero de la Pascua que quita el pecado del mundo y fue sacrificado por nosotros 1 Corintios 5:7 “Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros”. No hay otro sacrificio, no hay buenas obras, que se igualen; Jesucristo es el único camino que Dios ha provisto para tener una relación íntima con el Padre.

La Fiesta del Pan de la Proposición era celebrada en el Segundo día durante los ocho días de la Fiesta de la Pascua, la cual anunciaba a “Cristo el Pan de vida.

El pueblo redimido de Dios ha recibido vida eterna; entrada al cielo por medio de Cristo. De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de vida. Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.” (Juan 6: 47- 48; 1 Juan 5:11 – 12).

Recordemos la fiesta de la pascua, cuando Cristo fue entregado y se cumplió ésta profecía, 1 Corintios 11: 23-26 “Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí. Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.”

La ordenanza de la Cena del Señor es un testimonio que evidencia la fe de los creyentes esperando el regreso inminente de Cristo.

Así como la fiesta de la Pascua y la de los Panes de la Proposición, anunciaba la venida del Mesías a la tierra como el Cordero Perfecto en el cumplimiento del tiempo; así también la Iglesia tiene esta ordenanza en Su Sangre, el Nuevo Pacto, de seguir recordando el alto costo del pecado humano incluyendo el nuestro y precisamente fue establecida para no olvidarnos de donde Cristo nos rescató. El pan representa su cuerpo molido por nuestros pecados, dando cumplimiento a (Isaías 53) y el vino, su sangre derramada que nos purifica de todo pecado, pero Jesús no se quedó en la cruz, !RESUCITÓ! al tercer día para nuestra justificación y está sentado a la diestra del Padre. Así que al participar de la Cena del Señor anunciamos su muerte hasta que venga a buscarnos. Lamentablemente muchas congregaciones han dejado de lado esta ordenanza y muchas otras sectas y religiones malinterpretan, tan solemne conmemoración.

Por medio de Su Palabra continuamos siendo fortalecidos y sustentados a lo largo de nuestro viaje por esta vida hasta su regreso.

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.” (Romanos 5: 8-9)

Recuerda: La resurrección de Cristo es la garantía de Victoria, sobre la muerte para todos los que somos SALVOS.
  

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