«LIBRO DE NÚMEROS»-Capítulo 30-31

“Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el PECADO, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca. 1 Juan 5:18

Lectura y voz de Samuel Montoya

CAPÍTULO 30
CAPÍTULO 31

DEVOCIONAL POR JANETHE DISLA

02/26/2026

CAMINANDO EN LA VERDAD

Día 26 de febrero

Leer Números 30 al 31

En estos capítulos vemos: Ley concerniente a votos, conquista de los Madianitas, y División del botín.

Meditamos hoy en Números 31:1-3 «Jehová habló a Moisés, diciendo: Haz la venganza de los hijos de Israel contra los madianitas; después serás recogido a tu pueblo.

Entonces Moisés habló al pueblo, diciendo: Armaos algunos de vosotros para la guerra, y vayan contra Madián y hagan la venganza de Jehová en Madián.”

Por causa de la influencia de Balaam, los Madianitas hicieron amistad con Israel para llevarlos a pecar contra el Eterno; veinte y cuatro mil Israelitas murieron, debido a su pecado de Idolatría e Inmoralidad.

Cuántas veces pensamos, “ella es mi amiga”, “o mis amigos me van a ayudar”, “no estoy haciendo nada de malo”; pero sin embargo, nos llevan sigilosamente hacia el mal, a desobedecer a Dios, y sufrimos las consecuencias de nuestra desobediencia; porque el que hace el mal, no solo se contenta en hacerlo, sino que se complace en que otros, también lo practiquen.

Entonces tengamos cuidado a quién seguimos; si hacemos las cosas para complacer a nuestras amistades o seguimos a Dios. Satanás sabe que cosas nos gustan, por eso siempre va a estar tentándonos, como lo hizo Balaam con los hijos de Israel, pero como Dios todo lo sabe y a Él nada se le pasa, llegó el día en que Dios, dio la orden, para que hagan la venganza en Madián.

Entonces Moisés envió a Fitness hijo del sacerdote Eleazar con las trompetas de plata en su mano para tocar y mil hombres de cada tribu a la batalla, doce mil en total y la confianza estaba en la promesa de Dios, que decía “y cuando salieres a la guerra, tocareis alarma con las trompetas y seréis recordados por vuestro Dios y seréis Salvos de vuestros enemigos” (Números 10:9).

Dios le dio a Israel una victoria aplastante, sin la pérdida de un solo Israelita, solo Dios hace esos milagros; “Mataron también, entre los muertos de ellos, a los reyes de Madián, Evi, Requem, Zur, Hur y Reba, cinco reyes de Madián; también a Balaam hijo de Beor mataron a espada” (Números 31:8). Aunque dejaron con vida a las mujeres por lo cual se enojó Moisés. Ya que obedecer a Dios a medias no es obediencia y siempre traerá consecuencias.

El mismo Balaam que una vez dijo “No puedo traspasar la Palabra de Jehová”, así mismo murió como había vivido; en compañerismo con los Madianitas paganos; se entretuvo con el pecado, y no volvió a su casa, pensó que por que era profeta de Dios era inmune al juicio, es que la paga del pecado es muerte y a cualquiera que cae en sus garras lo elimina, no importando su estatus.

Muchos piensan que al tener compañerismo, con amigos impíos, les ayudarán a acercarse a Dios, pero es al revés, los amigos impíos siempre llevan al creyente, a contaminarse con el pecado, a vivir vidas mediocres espirituales y sobre todo cada vez más lejos de su Salvador.

Si pones diez manzanas en una fuente y una está podrida, a la semana, o varios días después todas estarán podridas, así que ten cuidado con quienes te juntas.

Colosenses 3:5-6 Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia”.

Tengamos cuidado con esto, las leyes espirituales son absolutas. Sí, elegimos vivir en pecado, moriremos en pecado; ya que el pecado mata. “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”. (Romanos 6:23)

Sin embargo, a todos los creyentes nuestro Salvador Jesucristo nos manda a no practicar ninguna clase de pecado, ya que hemos sido liberados y lavados con su sangre.

“Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca.” (1 Juan 5:18)

Recuerda: ¡El nacido de Dios vive buscando las cosas de arriba, no los entretenimientos mundanos!

  

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Facebook
YouTube
WhatsApp