«Libro de JUECES»-Capítulos 3-5

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Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.” Santiago 5:16

LECTURA Y VOZ DE SAMUEL MONTOYA

JUECES 3
JUECES 4
JUECES 5

DEVOCIONAL POR JANETHE DISLA

03/23/2025

CAMINANDO EN LA VERDAD

Hoy 23 de marzo

Libro de Jueces Capítulos 3-5

Los puntos principales son: La liberación de Israel por medio de Otoniel, Aod y Samgar, y la Victoria y Cántico de Débora y Barak.

Meditamos hoy en Jueces 4:14-15 Entonces Débora dijo a Barac: Levántate, porque este es el día en que Jehová ha entregado a Sísara en tus manos. ¿No ha salido Jehová delante de ti? Y Barac descendió del monte de Tabor, y diez mil hombres en pos de él Y Jehová quebrantó a Sísara, a todos sus carros y a todo su ejército, a filo de espada delante de Barac; y Sísara descendió del carro, y huyó a pie.

Debido a que los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová, sufrieron las consecuencias en manos de sus enemigos. Pero el Dios Eterno en su misericordia, cuando el pueblo clamó y se arrepintió, levantó jueces como Otoniel y la tierra reposó por 40 años. Luego la nueva generación volvió a hacer lo malo ante el Dios de Israel y nuevamente levantó a Aod, cuando clamaron a Él, para derrotar a los Mohabitas y reposó la tierra ochenta años después fue Samgar que salvó a Israel de los filisteos.

Después de la muerte de Aod, los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová.

El Dios Eterno por amor a su Pueblo levantó a Débora y Barac. Ya que había mucho desorden; los hijos de Israel, se apartaron de los preceptos de Jehová de obedecerle y siguieron sus propios caminos, como consecuencia Dios el Señor entregó a los israelitas en las manos de Jabín, rey de Canaán, donde eran subordinados y esclavizados sin embargo, durante los 20 años de cautividad, no se registra de que alguno en Israel haya orado al Señor por liberación, ninguno se acordó de Orar, de clamar a Jehová de los Ejércitos.

Hasta que cansados de tanta crueldad clamaron al Señor. Débora una mujer de oración era la mensajera de Dios para traer Su Palabra a Su pueblo y liberarlos con Barac de la opresión.

Es la obediencia a Su Palabra y la oración de intercesión lo que nos permite estar en Victoria sobre las adversidades y el pecado. Salmos 107:20 “Envió su palabra, y los sanó, Y los libró de su ruina.”

Nuestros tiempos se asemejan mucho a los de Débora, no en el contexto físico, sino en la decadencia moral, emocional y principalmente espiritual. Se han cambiado los valores, a lo malo se llama bueno y a lo bueno malo. Vivimos en una sociedad, donde todo es relativo, permisivo, a conveniencia de la persona y del cliente.

Aún los creyentes están mezclados con el mundo, se han olvidado de orar, el culto de oración es el termómetro de una congregación y son las menos asistidas. Poco a poco como los israelitas estamos perdiendo nuestra identidad espiritual.

Estamos viviendo en un mundo rebelde que reniega contra Dios, no quieren someterse a Él, se creen su propio dios. Sin embargo, como creyentes, tenemos que aprender a identificar a nuestro adversario. Débora considerada Juez, se identificó con su pueblo; sabía quién era, a quién servía y que tenía que hacer.

Tenía convicciones arraigadas en su Identidad con Jehová de los Ejércitos, el único Dios Verdadero, no en su propio conocimiento, sino que ella aprendió a discernir la voz de su Dios, y la conocía muy bien, porque tenía una íntima comunión con ÉL, en oración. “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.” (Mateo 21:22)

La Identidad es el concepto que tengo de mi misma como hija de Dios, en relación con mi Padre Celestial. La identidad que Dios da; es eterna y basada en su naturaleza, y en la forma en que se piensa y actúa: Tomando como base su amor, su Justicia, su Santidad, y su Deidad. No es lo que veo, a través de mis ojos, o lo que aprendo a través de la Sabiduria Humana, lo que me hará triunfar. Es Dios quien nos da la Victoria sobre nuestros enemigos; la carne, el mundo y satanás con sus miedos.

Dios ya nos ha equipado para hacerlo, en sumisión a su ESPÍRITU SANTO DE PODER y la OBEDIENCIA a su BENDITA PALABRA.

No seamos rebeldes como los israelitas ya que: “El que aparta su oído para no oír la ley, Su oración también es abominable.” (Proverbios 28:9)

El Señor está buscando cristianos que intercedan por otros en oración:

“Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.” (Santiago 5:16)

Porque Dios oye a sus hijos obedientes y les libra de todo mal:

“Tú oirás en los cielos, en el lugar de tu morada, su oración y su súplica, y les harás justicia.” (1 Reyes:8:49)

Dios dio la victoria a los caudillos de Israel cuando clamaron, creyeron y se levantaron en el Nombre de Jehová de los Ejércitos. Y bendita sea Jael que mató a Sísara; Cantó Deborah y Barac por tan grande liberación. “Así perezcan todos tus enemigos, oh Jehová; Mas los que te aman, sean como el sol cuando sale en su fuerza. Y la tierra reposó cuarenta años.” (Jueces 5:31).

Recuerda: ¡Las aflicciones se convierten en bendiciones cuando nos llevan a clamar y obedecer de corazón al Señor, porque Él pelea por nosotros!

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