
Génesis 35:10-11 “Y le dijo Dios: Tu nombre es Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel será tu nombre; y llamó su nombre Israel. 11 También le dijo Dios: Yo soy el Dios omnipotente: crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos.”
GÉNESIS Capítulos 34 al 36 -Lectura voz de Samuel Montoya
DEVOCIONAL POR JANETHE DISLA
Es 12 de enero en Caminando en la Verdad.
Continuamos con la lectura del libro de Génesis Capítulos 34 al 36.
Los puntos sobresalientes en estos capítulos son: La deshonra de Dina, Jacob retorna a Betel, Pacto Abramico Renovado con Jacob y descendientes de Esaú.
Meditamos hoy en Génesis 35:10-11 “Y le dijo Dios: Tu nombre es Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel será tu nombre; y llamó su nombre Israel. 11 También le dijo Dios: Yo soy el Dios omnipotente: crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos.”
Cuando tenemos un encuentro personal con el Señor, nunca más seremos los mismos, Dios cambia nuestro nombre el cual está escrito en el LIBRO DE LA VIDA. Si has tenido un encuentro con el Señor Jesucristo, te ha cambiado tu Nombre, pero no solo el nombre, nos cambia todo, nuestra manera de pensar, nuestra manera de ver las cosas nos hace nuevas personas.
Pero veremos que paso con Jacob, si queremos ponerle un título a esta meditación, sería: “las distracciones impiden las bendiciones”. Recordemos lo que le dijo Dios personalmente a Jacob “Levántate ahora y sal de esta tierra, vuélvete ahora a la tierra de tu nacimiento. (Génesis 31:13). Habían pasado por lo menos diez años desde que Jacob había partido de Param-Aram y comenzó su viaje de 800 kilómetros a Betel, lugar donde Dios había prometido bendecirlo, pero que paso? Jacob, empezó muy bien, pero fue distraído en el camino por el hermoso Valle de Sucot.
¡Cuidado! con las distracciones, son muy atrayentes a nuestra vista, a nuestros deseos, pero, nos roban el tiempo con Dios. ¿Qué pasó allí? Jacob fue seducido y construyó una casa y se estableció cerca de Siquem y su familia se asoció con vecinos paganos, también Jacob fracasó al no destruir los ídolos de su esposa favorita Raquel, los cuales le había robado a su padre Lavan.
El fracaso de Jacob de separar a su familia de influencias paganas y sus otros compromisos tuvieron como resultado, la deshonra de su hija Dina y los crímenes crueles de sus hijos Simeón y Levi. Cuántas veces nos arrepentimos de haber tomado malas decisiones sin consultar a Dios, somos libres de escoger nuestro camino, de seguir nuestros sueños, pero debemos tener bien presente que todo tiene consecuencias para bien o para mal.
Si decides seguir a tus ojos y tus instintos, serás engañado, pero si decides seguir la PALABRA DE DIOS, LA VOZ DE DIOS, siempre tendrás BENDICIÓN. Seguir nuestros deseos trae estancamiento espiritual.
Después de sufrir toda la familia, tenían que despojarse del peso de la contaminación, así, Jacob entendió y ejercitó su autoridad paternal e insistió que su familia se deshiciera de todos los ídolos, que se purifiquen, que dejen sus hogares cerca de Sucot y que viajen a Bethel, se dieron cuenta que, sin DIOS, estaban estancados.
Leemos en Hebreos 12:1-2 “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, 2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.
Así como Jacob tuvo que dejar Siquem, y sus atracciones, cada uno de nosotros debemos separarnos de las cosas que nos obstaculizan, el llevar a cabo la VOLUNTAD DE DIOS en nuestras vidas y obedecer, y seguir al ESPÍRITU SANTO que él nos ha dado; el no separarnos del mundo, sus placeres y deseos, siempre termina en desastre, porque siempre nos están tentando, por esa misma razón, Dios nos ha advertido “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el Temor del Padre no está en él, porque todo lo que hay en el mundo “los deseos de la carne, los deseos de los ojos, la vanagloria de la vida, no proviene del PADRE, sino del mundo y el mundo pasa y sus deseos, pero el que hace la VOLUNTAD DE DIOS, permanece para siempre” 1 Juan 2:15-17.
Recuerda: Es mejor mirar al Invisible y recibir sus abundantes bendiciones, que quedarnos estancados en el mundo!!

