
Juan 12:47 “47 Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo”. Sin embargo, llegará el día que el Dios Viviente, nos juzgará a todos y no habrá escapatoria, porque él lo ve todo y escudriña, hasta lo último del corazón y lo hará con justicia y rectitud.
DEVOCIONAL POR JANETHE DISLA
CAMINANDO EN LA VERDAD
Hoy 23 de junio
Continuamos con el libro de Job en los Capítulos 34-37
Los puntos sobresalientes son: Eliu continúa sus acusaciones
Meditamos hoy en Job 34:36-37 y 35:16 “34 Los hombres inteligentes dirán conmigo, Y el hombre sabio que me oiga:35 Que Job no habla con sabiduría, Y que sus palabras no son con entendimiento. Deseo yo que Job sea probado ampliamente, A causa de sus respuestas semejantes a las de los hombres inicuos. 37 Porque a su pecado añadió rebeldía; Bate palmas contra nosotros, Y contra Dios multiplica sus palabras”.
Y Job 35:16 “Por eso Job abre su boca vanamente, Y multiplica palabras sin sabiduría”.
El joven Eliu no habló hasta que sus tres amigos terminaron sus quejas, críticas y condenación a Job. Estaba de acuerdo que la experiencia de Elifaz, las opiniones tradicionales de Bildad y el buen juicio de Sofar, eran todos en vano.
Salmo 143:2 “Y no entres en juicio con tu siervo; Porque no se justificará delante de ti ningún ser humano”.
Eliu estaba enojado con los tres amigos de Job, por que le habían acusado, sin poderle contestar. Eliu también estaba enojado con Job, porque creía que era un pecador farisaico, es decir un pecador religioso, que no tenía una relación con Dios, que lo hacía todo por apariencia. Por ello Eliu, podía actuar como Sacerdote de Dios para interceder por Job.
Como era joven, él pensaba que tenía el mundo en sus manos y se creía limpio delante de Dios. Es decir, él estaba acusando a Job, pero no se miraba a sí mismo que él también tenía pecado.
El Señor Jesucristo lo dijo en Lucas 6:42 42 ¿O cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame sacar la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga que está en el ojo tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano.
Antes de hacer nuestros juicios mirémonos un rato en el espejo. Con frecuencia, tendemos a criticar y condenar las acciones de otros; cuando no sabemos lo que Dios está haciendo, ni cómo está trabajando en el corazón de alguien con quien no estamos de acuerdo. Juzgar a otra persona, es un pecado serio.
Santiago 3:1 Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.
Tengamos cuidado con nuestra mente que nos engaña, también con nuestra lengua, porque esto nos roba el gozo en el Señor y crea una raíz de resentimiento.
Leemos en Romanos 14:4 “¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme.”
Así que tengamos cuidado con nuestras actitudes. Jesucristo vino a Salvar al Ser Humano de la esclavitud del pecado.
Juan 12:47 “47 Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo”. Sin embargo, llegará el día que el Dios Viviente, nos juzgará a todos y no habrá escapatoria, porque él lo ve todo y escudriña, hasta lo último del corazón y lo hará con justicia y rectitud.
Salmo 135:14 Porque Jehová juzgará a su pueblo, Y se compadecerá de sus siervos.
!Invirtamos nuestro tiempo, en tener compañerismo íntimo con el Señor Jesucristo, el cual transformará nuestra actitud, con otras personas! ¡Recuérdalo siempre!

