Job 19:23-27“ ¡Quién diese ahora que mis palabras fuesen escritas! ¡Quién diese que se escribiesen en un libro;24 Que con cincel de hierro y con plomo. Fuesen esculpidas en piedra para siempre! Yo sé que mi Redentor VIVE, Y al fin se levantará sobre el polvo Y después de deshecha esta mi piel, En mi carne he de ver a Dios; 27 Al cual veré por mí mismo, Y mis ojos lo verán, y no otro, Aunque mi corazón desfallece dentro de mí”
DEVOCIONAL POR JANETHE DISLA
CAMINANDO EN LA VERDAD
Hoy 19 de junio
Job Capítulos 17-20
Los puntos sobresalientes son: Apelación de Job a Dios, apelación cruel de Bildad, Job reafirma su Fe en el Redentor Viviente, y Sofar se refiere a Job como un hombre impío.
Meditaremos en Job 19:23-27“¡Quién diese ahora que mis palabras fuesen escritas!
¡Quién diese que se escribiesen en un libro; 24 Que con cincel de hierro y con plomo
Fuesen esculpidas en piedra para siempre! Yo sé que mi Redentor vive, Y al fin se levantará sobre el polvo Y después de deshecha esta mi piel, En mi carne he de ver a Dios; 27 Al cual veré por mí mismo, Y mis ojos lo verán, y no otro, Aunque mi corazón desfallece dentro de mí”
El segundo discurso de Bildad fue el más crítico, expresando que los sufrimientos de Job, lo exponen como un pecador hipócrita, que estaba atrapado en sus propios delitos. Concluyó diciendo de Job, ciertamente tales son las moradas del impío, y este será el lugar del que no conoció a Dios.
Estas acusaciones sin base de los amigos de Job, tuvieron que haber sido un golpe amargo, a su corazón y una decepción de los que creía y estimaba como sus amigos.
Jesucristo también fue traicionado por su amigo y discípulo Judas Iscariote, que comía con Él. “Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, ése es; prendedle. 49 Y en seguida se acercó a Jesús y dijo: ¡Salve, Maestro! Y le besó. 50 Y Jesús le dijo: Amigo, ¿a qué vienes? Entonces se acercaron y echaron mano a Jesús, y le prendieron” (Mateo 26:48-50)
Pero este sufrimiento de Job y estos continuos atropellos, lo llevaron más cerca de Su Redentor; pudo ver más allá de su sufrimiento y dijo “sé que mi redentor vive”. Esta revelación magnífica fue pronunciada por Job, cuando no tenía a nadie más que se interesara por él. Y desde el punto de vista humano, parecía que Dios no existía, o estaba ajeno a su situación
Sin embargo Job podía soportar el sufrimiento intenso, los reproches injustos, porque estaba viviendo en la anticipación gloriosa de su Redentor. “Yo se que mi Redentor Vive”, que maravillosa afirmación de Job, en pleno sufrimiento, cuando no queda más, debemos levantar nuestros ojos al cielo y saber que nuestro redentor vive.
Nosotros también podemos soportar muchas pruebas; cuando nuestras circunstancias aquí en la tierra, parecen que se esfuman, miremos para arriba porque nos espera la eternidad, un futuro glorioso en el cielo con nuestro Redentor Viviente Jesucristo.
El siempre es FIEL y nos dice 2 Timoteo 1:12 “Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día”.
Pero aún hay más promesas inamovibles: Romanos 8:11 “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros”.
Qué maravillosa es la Palabra de Dios, que es Espíritu y Vida; Él mismo espíritu que levantó a Cristo de los muertos, es el mismo Espíritu que mora en nosotros los creyentes; porque él también nos levantará de los muertos y viviremos eternamente con ÉL.
Así que cuando todo fracasa, nos damos cuenta del AMPARO ETERNO de NUESTRO PADRE CELESTIAL. Él es maravilloso con sus hijos con aquellos que son lavados, limpiados y purificados con la Sangre del Cordero.
Recuerda: ¡Que lo que vivimos aquí es pasajero, pero lo que recibimos de Dios es Eterno!

