EVANGELIO DE MATEO-Capítulos 21 -22

“27 y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; 28 como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para SERVIR, y para DAR su VIDA en RESCATE por muchos”. Mateo 20: 27-28.

CAPÌTULO 21
CAPITULO 22

DEVOCIONAL POR JANETHE DISLA

10/09/2025

CAMINANDO EN LA VERDAD

Hoy 9 de Octubre

Evangelio de Mateo Capítulos 21 al 22

Los puntos sobresalientes son: Entrada triunfal de Jesús, limpieza del Templo, la Higuera es maldecida; desafío a la Autoridad de Jesús, más Parábolas, el pagar impuestos al César, y el GRAN MANDAMIENTO.

Meditamos hoy en Mateo 21:4-9 “Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo: 5 Decid a la hija de Sion: He aquí, tu Rey viene a ti, Manso, y sentado sobre una asna, Sobre un pollino, hijo de animal de carga.6 Y los discípulos fueron, e hicieron como Jesús les mandó; 7 y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y él se sentó encima. 8 Y la multitud, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino; y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían en el camino. 9 Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!

Más de quinientos años antes, de este evento, el Profeta Zacarias predijo que el Rey de Reyes, aparecería cabalgando sobre un asno. Vemos en Zacarias 9:9 “Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna”.

¡Cuán diferente a lo que otros reyes esperarían! Los mantos de los discípulos y las ramas de la multitud, no se comparaban con los atavíos elegantes, con que otros reyes, mostraban y muestran su poder. Incluso el animal sobre el cual el Rey Mesías, hizo su entrada triunfal a Jerusalén, era de baja estirpe. Nada podía ser más simple, ni menos pretencioso, que este evento memorable, que cumplía una profecía.

¡Cuán raro es que la humildad y la mansedumbre se reconozcan, como principios esenciales, de la verdadera grandeza! Que diferente sería nuestro mundo, si viéramos estas riquezas de carácter en nuestros Gobernantes; que la Honestidad, y Humildad fueran sus banderas.

Nosotros descubrimos un nuevo Gozo en nuestra vida cristiana, cuando aprendemos a rendir nuestra voluntad al cuidado de Dios como siervos sumisos. Si esto parece difícil, es porque el falso orgullo de la auto importancia todavía existe en nosotros. ¡Analicemos! qué es lo que nos gobierna: ¿el orgullo o la humildad?.

Los hijos de Dios, lavados, limpiados por la Sangre de Jesucristo, deben dar como fruto estas riquezas, de mansedumbre y humildad. Jesús dijo en Mateo 11:29 “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas”.

En otra ocasión, el enseño de la humildad diciendo “27 y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; 28 como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Mateo 20: 27-28).

Espero que tu decidas ser uno de ellos; Jesucristo vino a rescatar tu vida de la vanidad del mundo, de la esclavitud del pecado, de la esclavitud mundana, de los hábitos, que te llevan al fracaso. Muchos solo se conforman con saber los mandamientos: 35 Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó por tentarle, diciendo: 36 Maestro, ¿Cuál es el gran mandamiento en la ley? 37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38 Este es el primero y grande mandamiento. 39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas” (Mateo 22: 35-40).

Tengamos un corazón humilde, para recibir al Rey de Reyes, que no escatimo ser el hijo de Dios, sino que se humilló hasta lo sumo, se hizo hombre y vino a esta tierra, no para disfrutar, sino para ir al calvario, buscándote a ti y a mi, a fin de volvernos al Padre. Jesucristo el Dios Viviente es el Único que nos Salva de la condenación eterna, y de la ira venidera; nos da una vida espiritual plena, ¡Vida en Abundancia!

Recuerda: ¡Es mejor vivir en Cristo el Rey manso y humilde disfrutando la paz de Dios, que rechazarlo y acabar en el infierno!

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