ESTER-Capítulos 1-3

¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?. Romanos 6:16

CAPÍTULO 1
CAPÍTULO 2
CAPÍTULO 3

DEVOCIONAL POR JANETHE DISLA

Junio, 12 del 2025

CAMINANDO EN LA VERDAD

Hoy 12 de junio

Comenzamos la historia fascinante del libro de Ester

Su nombre significa “Estrella o Estrella de la noche”. El autor es desconocido y se escribió entre los años 485 y 435 a C. El libro de Ester es el último de los libros históricos del Antiguo Testamento. Trata acerca de los 12 años de cautividad de los judíos. La mayoría de estos judíos nacieron en cautividad y no tenian lealtad para con Jerusalén. Puede que no se hayan dado cuenta de la importancia del destino profético del pueblo judío. Los eventos de este libro ocurrieron probablemente 40 años después de que el Templo fue reedificado, y cerca de 30 años antes de que los muros fueran reconstruidos. Quizás Ester hizo posible el trabajo de Nehemias en Jerusalén.

El propósito del libro de Ester es el de demostrar el poder gobernador del Dios invisible, y su deseo de proteger a Su pueblo en respuesta a sus oraciones, colocando a la persona indicada en el lugar y momento preciso.

Iniciamos con la lectura de los capítulos 1-3

Los puntos sobresalientes son: Vasti es destronada; Ester es proclamada reina; Mardoqueo salva la vida del rey; Amán trama la destrucción de los judíos.

Meditamos hoy en Ester 3: 8, y 13Y dijo Amán al rey Asuero: Hay un pueblo esparcido y distribuido entre los pueblos en todas las provincias de tu reino, y sus leyes son diferentes de las de todo pueblo, y no guardan las leyes del rey, y al rey nada le beneficia el dejarlos vivir. 13 Y fueron enviadas cartas por medio de correos a todas las provincias del rey, con la orden de destruir, matar y exterminar a todos los judíos, jóvenes y ancianos, niños y mujeres, en un mismo día, en el día trece del mes duodécimo, que es el mes de Adar, y de apoderarse de sus bienes.”

Cuando los persas derrotaron al Rey Nabucodonosor y al imperio babilónico, se exhortó a todos los judíos a volver a Jerusalén. Habían vivido en Babilonia por 50 años, por eso muchos de ellos nunca habían visto a Jerusalen; porque eran descendientes de aquellos que habían sido llevados cautivos a Babilonia.

Ya que ahora eran libres de la esclavitud babilónica, muchos prefirieron quedarse en el ambiente hospitalario y próspero del reino persa, en lugar de dejar Babilonia y volver a Jerusalen, como Dios había dicho que hicieran. Ahora, eran esclavos de sus propios deseos, que no los dejaron obedecer al mandato del Dios de Israel; Jehová de los Ejércitos.

¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia? (Romanos 6:16)

Tal vez pasaron otros 50 años antes del decreto de Amán para la destrucción de todos los judíos. Entonces, no es de sorprenderse que en el libro de Ester no se hace mención directa de Dios, de oración o de las Escrituras.

Cuando insistimos en creer y hacer las cosas a nuestra manera y rechazamos obedecer la Palabra de Dios, nuestras oraciones y la lectura de la Palabra de Dios se convierten en meros ritos, haciendo que nos alejemos de Dios en nuestro diario vivir.

Eso ha pasado a esta generación a nivel mundial; la Palabra de Dios con el pasar de los años se ha ido distorsionando y la Iglesia moderna se ha conformado al sistema mundano, muy atrayente en su diversidad y seductora en su lenguaje motivacional. Dando paso a una apostasía sin precedentes. Es que al príncipe del sistema le queda poco tiempo; y está usando todas sus artimañas para destruir al pueblo de Dios: Su Iglesia que está en el mundo, pero no es del mundo.

Babilonia representa al sistema mundano religioso y es por eso que enfáticamente se nos dice: “Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas; 9 Y los reyes de la tierra que han fornicado con ella, y con ella han vivido en deleites, llorarán y harán lamentación sobre ella, cuando vean el humo de su incendio,10 parándose lejos por el temor de su tormento, diciendo: ¡Ay, ay, de la gran ciudad de Babilonia, la ciudad fuerte; porque en una hora vino tu juicio! (Apocalipsis 18:4,9 y 10).

Analicemos nuestra vida y seamos íntegros al servir al Rey de reyes y Señor de señores Jesucristo.

Recuerda: ¡Cuando nos sometemos a la Palabra de Dios, y vivimos en Cristo; somos librados de todo mal y del juicio venidero!

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