FIDELIDAD, DE DOS SIERVOS

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FIDELIDAD, DE DOS SIERVOS
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22 Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. 23 Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. MATEO 25:22-23

FIDELIDAD DE DOS SIERVOS

Dónde están los cristianos extraordinarios?. La vida bien aprovechada, se encontraba según mi concepto, en Misioneros, Mártires, Servidores públicos, Pastores reconocidos y Defensores de la fe: personas, que dejaron huella.

La verdadera fidelidad, se reflejaba en Knox, Fundel, Miller, Spurgeon, Whitefield, Graham, Piper y Keller. Muchos, no eran prósperos según los estándares mundanos, pero sus contribuciones en el nombre de Jesús fueron épicas.

Eso era todo, lo que yo pensaba en ese entonces a pesar de los personajes bíblicos. Esto me lleva a pensar, amigo oyente en la parábola de los talentos: En Mateo 25, Jesús describe a un hombre, que confía a sus siervos, su propiedad y luego se marcha de viaje lejos, a uno le dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno; A cada uno, conforme a su capacidad y se fue de viaje. Mateo 25:15.

Cuando el amo regresa, para ajustar cuentas, se descubre que el de cinco talentos y el de dos han sido fieles, pues han devuelto a su amo, el doble de lo que se les confió: Mientras que el de un talento, se muestra infiel al devolver únicamente el Talento que se le había entregado originalmente.

La gran mayoría de nuestra fidelidad y trabajo para el Señor, se ejercerá en los pequeños, a menudo aburridos y monótonos ritmos de la vida.

Mientras leía esta parábola. mi concepción de éxito, en la vida cristiana, se desvaneció, ante la evaluación del amo, sobre los dos siervos: tanto el de cinco talentos, como el de dos, recibieron el veredicto:- “bien hecho, siervo bueno y fiel”.

Mi reacción inicial fue, Sí. esto es, lo que nos motiva a evitar, una vida pequeña y ordinaria. Pero lo que más me asombró, fue la razón por la cual el amo ofreció su juicio aprobatorio: “Ha sido fiel en lo poco”, versículos 21 y 23.

Así es, por eso, estos hombres, fueron considerados siervos buenos y fieles. pues demostraron fidelidad, con lo poco. Había esperado que “bien hecho siervo bueno y fiel”, fuese seguido de algo como: “fuiste extraordinario o cambiaste el mundo”, pero el análisis final del amo fue: “fiel en lo poco”. A mis oídos, esa encomienda, no parecía corresponder con la magnitud de: “entréguenme Escocia” o “Moriré” de John Knox.

Sin embargo, allí estaba, en las páginas de las escrituras desde la perspectiva de Dios, esa es una vida, bien vivida!:Tener un legado extraordinario. Y qué será de ti y de mí, amigo oyente?.

El segundo punto a considerar: es fidelidad integral!. Está Jesús estableciendo un estándar bajo, para la fidelidad cristiana?. No, mil veces No!. Recordemos que lo poco, no se refiere a la intensidad, de la devoción de los hombres, sino a los recursos, que se le confió originalmente, de acuerdo con las capacidades que Dios, les otorgó. FIEL, describe lo que hicieron, con esos recursos. Sí, sí una vida para Cristo, completamente fiel, pero exteriormente común y corriente: es insatisfactoria.

Hemos olvidado para quién trabajamos: el de cinco talentos. recibe la misma encomienda que el de dos. a pesar de que el primero, devolvió el doble, porque el veredicto, no se basa en la cantidad retornada.

Ambos hombres, aprovecharon al máximo, todas sus capacidades intelectuales, para multiplicar lo que se le había confiado: en ambos casos, hicieron buen negocio, duplicaron lo recibido, fueron Igualmente fieles.

Si tú eres el de dos talentos, amigo oyente y el de cinco es tu vecino, puede resultarte difícil sentirte fiel, pero es un error medir nuestra fidelidad según la labor de nuestro vecino creyente. No corresponde, usar la producción del de cinco talentos, como prueba definitiva, de quien tiene una vida que cuenta para Cristo.

En lugar de pensar, que la verdadera fidelidad, debe transformar el mundo: debemos aspirar, a que sea integral, debemos procurar multiplicar y administrar, todas las habilidades y oportunidades que se nos han confiado: sin descuidar, ninguna de las pocas cosas, que nos han dado. Entendida, esta manera, la fidelidad, es ante todo, “una cuestión de mayordomía”, no de impacto.

No se aprecia en: Sí logramos todo lo que deseamos para Dios, sino cómo administramos, lo poco que él nos ha dado: por lo tanto trabajemos para el Señor!. El don y el llamado de Dios, llevarán a algunos, a tener una influencia pública: como el elocuente Apolos. Hechos 18:24, pero la mayoría de nosotros, seremos más como la poca conocida Pérsida; Romanos 16:12 de quién la Biblia encomienda, que ha trabajado mucho en el Señor.

Un reconocimiento como ese, solía parecerse un premio de consolación, un esfuerzo encomiable, sin logros impresionantes que mostrar.

Si una vida de fidelidad, es la suma de días fieles: entonces amigo oyente!,- debemos aprovechar al máximo, cada oportunidad que Dios nos presenta.

La oportunidad pasa y debemos de aprovecharla, porque tal vez no pasa más, pero Dios ha dispuesto, que la mayoría de las personas sean transformadoras del mundo.

La gran mayoría de nuestra fidelidad y trabajo para el Señor,se ejercerá en los pequeños, a menudo, aburridos y monótonos ritmos de la vida: Serviremos a nuestras familias, Iglesias, lugares de trabajo y comunidades: Sin hacer, nada particularmente impresionante, entre los cristianos verdaderamente fieles.

Solo una fracción, tendrá una biografía escrita sobre ellos. Si eso nos decepciona, si una vida para Cristo completamente fiel, pero exteriormente común y corriente es insatisfactoria, hemos olvidado para quién trabajamos.

Nos hemos enamorado, de entrar en el gozo del amo equivocado. Y qué decimos sobre la fidelidad de hoy?. Aunque, anhelo transformar el mundo, todavía oro haciéndome eco de Jim Elliot: “Señor Hazme peligroso”: estos impulsos, son valiosos, sin embargo, ya no consibo la verdadera fidelidad total a Cristo, en términos de influencia generalizada.

Más bien entiendo, que ser fiel en lo poco, implica un servicio que se adapta,

notablemente de persona a persona, según las capacidades y los recursos que Dios le ha concedido.

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