DIOS ES SANTO
La Santidad de Dios y el pasaje bíblico lo ocupamos en el libro de Isaías, capítulo 6 versículos 1 al 10 “En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor, sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo, por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies y con dos volaban y el uno al otro daba voces diciendo: Santo, Santo, Santo Jehová de los Ejércitos, toda la tierra está llena de su gloria y los quiciales de las puertas se estremecieron, con la voz del que clamaba y la casa se llenó de humo. Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al rey Jehová de los Ejércitos.
Y voló hacia mí, uno de los serafines, teniendo en su mano, un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado. Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré? y Quién irá por nosotros?. Entonces respondí yo, Heme aquí envíame a mí, Y dijo anda: y dí a este pueblo: Oíd bien y no entendáis ved; por cierto, más no comprendáis. Engruesa el corazón de este pueblo y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad.
El rey Uzías, había muerto; este Rey leproso había estado cerca del corazón de Dios, había hecho lo correcto pero cometió un error y Dios lo hizo leproso: pareciera que la muerte de Uzías produjo un dolor intenso en el corazón del Profeta Isaías, había sido un buen rey, y había dejado un hueco, un vacío tremendo cuando murió, y así sucede muchas veces, cuando fallece una persona importante, un familiar: cuando fallece el proveedor en el hogar.
Recuerdo cuando mi padre falleció nos encontrábamos justamente aquí en Edinburg y yo decía qué voy a hacer ahora?, qué va a hacer mi mamá, mis hermanos, no tenemos a nuestro líder a nuestro padre.
Mi padre cuando me trajo a Estados Unidos, en New York dijo: Hijo tú tienes, que estudiar lo más que puedas, no seas como tus hermanos que desertaron la escuela, y se fueron a trabajar. Hazme orgulloso, ve a la escuela, y cuando me dieron el diploma ya Mi padre, estaba muerto y fui al cementerio, le estábamos enterrando y le dije “papá, termine aquí está el diploma”.

