El perdón no es..
Pero Saul viendo y considerando que Jehová estaba con David, y que su hija lo amaba, tuvo más temor de David y fue Saúl enemigo de David todos los días” (1 de Samuel 18:28 y 29).
legamos al momento en donde el odio de Saul hacia David era imposible de ocultar. Lo declara enemigo todos los días. Con muchos artilugios intentó manejar la demostración de sus emociones contra David, pero ya no pudo mentirse más, solo elevando extremadamente su enojo. El odio es un veneno que se bebe pensando que el daño se lo estamos haciendo al otro, pero no es así. Ir por la vida cargado de odio, rencor, y resentimiento es como tener que llevar siempre un pesado fardo a nuestra espalda que nos deja ser del todo felices. Entonces, además de albergar sentimientos negativos y radicalmente tóxicos, te estás negando la oportunidad de ser feliz y libre.
Dos preguntas para reflexionar: 1) Cuál es la forma bíblica de poder cambiar la historia? 2) Cómo hacemos para liberarnos de estos sentimientos negativos que tanto nos envenenan? La respuesta es simple y sanadora: Perdón. El perdón derriba todas las barreras o murallas de odio y rencor acumulados por años.
He aquí algunos consejos en cuanto al perdonar.
1) No perdonamos porque la otra persona se lo merece, perdonamos porque es lo escrituralmente correcto, es lo que nos ayuda a avanzar en la vida y es lo que recibimos de Dios. Pedro sugiere una propuesta muy generosa en Mateo 18, la de perdonar mínimamente siete veces. Pero Jesús multiplica con una respuesta ostentosa; 70 veces siete porque lo inalcanzable, es lo que Dios puede perdonar (Colosenses 3:13).
2) El perdón no es fácil. Perdonar no es algo instantáneo que nos viene a la cabeza y lo hacemos de forma rápida. Nos cuesta expresarlo, materializarlo. Es una conducta que tiene su recorrido, madurez y aprendizaje.
3) El perdón no supone obligatoriamente levantar la pena al ofensor y que no sufra las consecuencias de sus actos.
4) El perdón no es síntoma de debilidad porque no se trata de dar permiso al otro para que vuelva a hacer daño, sino que se puede perdonar cuidando de que no nos hagan daño de nuevo.
5) El perdón puede excluir la reconciliación. Perdonar o pedir perdón son opciones personales que no necesitan de la colaboración de la otra persona. El perdón no implica olvidar lo que ha pasado. El olvido es un proceso independiente que se ira dando, o no, en el tiempo sujeto al obrar de Dios en nuestras historias.
Hablar del perdón nos demuestra categóricamente que somos humanos imperfectos y que necesitamos urgentemente de Dios para sanar nuestras heridas. Hay un acto de violencia indescriptible en la acción de perdonar y se ve expresada en el obrar del Señor Jesús y su sacrificio en perdón de todos nuestros pecados. En la cruz Jesús dice: “Padre perdónalos’ (Lucas 23:24), estableciendo una amplitud difícil de entender, pero sanadora al recibirla.

