LIBRO DE NÚMEROS-Capítulos 34-35

CAPÍTULO 34
CAPÍTULO 35
02/28/2025

CAMINANDO EN LA VERDAD

28 de febrero

Libro de Números capítulos 34 -35

En este capitulo vemos: Las Fronteras de Canaán, y la división de la Tierra prometida, herencia de los levitas; leyes sobre herencia y leyes concernientes al asesinato.

Meditamos hoy en Números 34: 13-15 y 35: 6 “Y mandó Moisés a los hijos de Israel, diciendo: Esta es la tierra que se os repartirá en heredades por sorteo, que mandó Jehová que diese a las nueve tribus, y a la media tribu; 14 porque la tribu de los hijos de Rubén según las casas de sus padres, y la tribu de los hijos de Gad según las casas de sus padres, y la media tribu de Manasés, han tomado su heredad. 15 Dos tribus y media tomaron su heredad a este lado del Jordán frente a Jericó al oriente, al nacimiento del sol. 6 Y de las ciudades que daréis a los levitas, seis ciudades serán de refugio, las cuales daréis para que el homicida se refugie allá; y además de éstas daréis cuarenta y dos ciudades.”

El Dios de Israel, dispuso 6 ciudades de refugio, de las 48 ciudades de los levitas; para proteger a cualquier persona que hubiera matado sin intención. Si la persona podía escapar a una de estas ciudades, estaba fuera de peligro hasta que se pudiera hacer una investigación legal. Si se comprobaba que el acto fue accidental o justificado, la persona tenía que permanecer en la ciudad de refugio, hasta la muerte del Sumo Sacerdote. Entonces se daba libertad a los que estaban en las ciudades de refugio; y los vengadores de la sangre ya no podían hacer nada contra ellos.

Mientras que él permanecía allí, él estaba protegido del vengador, pero si él dejaba la ciudad antes de que el Sumo Sacerdote muriera, sería entregado a la muerte. No obstante si se comprobaba que el asesinato era intencional, la persona culpable, era entregada al vengador, para su muerte.

En Éxodo 23:7 leemos: “De palabra de mentira te alejarás, y no matarás al inocente y justo; porque yo no justificaré al impío.”

No se podía salvar la vida de un homicida que era culpable, ya que deshonraría a toda la nación, porque el homicida mató a alguien que fue creado a la imagen del Dios Vivo y Verdadero, y tomó a la fuerza la autoridad de Dios sobre esa vida; traspasando el mandamiento del Eterno Dios que dice: ¡No matarás! Así que la sangre que era derramada por asesinato profanaba la tierra, y esa sangre exigía la muerte del asesino.

En el Nuevo Testamento, Cristo revela que el odio es una forma de Asesinato: Mateo 5:21-22 “Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego”.

Dios espera más de sus hijos que han sido Salvos por la Sangre de Jesucristo: Romanos 13:9 “Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

Nuestro Eterno Dios Jesucristo espera que amemos a otros así como Él nos ama. “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. 35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros. (Juan 13:34-35).

En nuestro mundo moderno la vida humana no vale nada; no así para Dios, cada vida creada a su Imagen y semejanza es preciosa para Él; aun los embriones que Él forma en cada vientre, son estimados con tanto valor, que los protege no queriendo que ninguno se pierda. No así el sistema luciferino con su agenda 2030 que quiere destruir a los que están por nacer, convirtiendo a sus madres en asesinas cautivas por el diablo. Pero ¡Gloria a Dios! El Altísimo ha provisto a Jesucristo Su Hijo amado que pagó el precio del pecado por nosotros con su muerte. Jesucristo nos perdona de toda culpa y es nuestro Refugio, satanás no puede tocarnos, cuando vivimos en El.

El Dios Santo, demanda el respeto más sublime por la vida humana, porque el hombre fue creado a Su imagen. Recordemos que Romanos 6:23 nos dice: “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”.

Sí, Jesucristo es nuestro refugio y Sumo Sacerdote que permanece para siempre. El pecado nos quiere matar y separarnos de Dios, pero a los que vivimos en Cristo nos dice “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”. (Romanos 8:1)

Recuerda: ¡Jesucristo es el Sumo Sacerdote y Único Refugio eterno para nuestra vida!

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