
“En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. 38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Juan 7:37-38
DEVOCIONAL POR JANETHE DISLA
CAMINANDO EN LA VERDAD
Hoy 14 de Septiembre
Fin del libro Ezequiel-Capítulos 46-48
En estos últimos capítulos vemos: Adoración del príncipe, el río del templo, fronteras y divisiones de la tierra, y los pórticos de Jerusalén.
Meditamos hoy en Ezequiel 47:1- 8 “ Me hizo volver luego a la entrada de la casa; y he aquí aguas que salían de debajo del umbral de la casa hacia el oriente; porque la fachada de la casa estaba al oriente, y las aguas descendían de debajo, hacia el lado derecho de la casa, al sur del altar. 8 Y me dijo: Estas aguas salen a la región del oriente, y descenderán al Arabá, y entrarán en el mar; y entradas en el mar, recibirán sanidad las aguas”.
En esta visión Ezequiel vio las aguas de vida rebosando y trayendo agua vivificante, donde antes había muerte y desolación, ahora podían verse montones de peces. Donde sea que el río fluía, traía vida: “Y toda alma viviente que nadare por dondequiera que entraren estos dos ríos, vivirá; y habrá muchísimos peces por haber entrado allá estas aguas, y recibirán sanidad; y vivirá todo lo que entrare en este río. 10 Y junto a él estarán los pescadores, y desde En-gadi hasta En-eglaim será su tendedero de redes; y por sus especies serán los peces tan numerosos como los peces del Mar Grande. 11 Sus pantanos y sus lagunas no se sanearán; quedarán para salinas. 12 Y junto al río, en la ribera, a uno y otro lado, crecerá toda clase de árboles frutales; sus hojas nunca caerán, ni faltará su fruto. A su tiempo madurará, porque sus aguas salen del santuario; y su fruto será para comer, y su hoja para medicina”
(Ezequiel 47:9-12)
Que maravilloso futuro espera a los que vivimos en Cristo y caminamos obedeciendo y proclamando su Palabra. Es un privilegio servir al Rey de reyes y Señor de señores Jesucristo, quien ha revelado todos los misterios a sus hijos. Y que bendición es para todos los que nos sumergimos en las aguas de su Palabra, las cuales sanan todas las heridas y enfermedades del alma.
Estamos viviendo en días donde el agua está escaseando, hay países que están sufriendo por la falta de este líquido de primera necesidad. Te has puesto a pensar, ¿que seria de nuestra vida sin agua?, Nuestro Dios Eterno tiene todo bajo control, suplirá ya que la ha creado para nosotros; pero también nos ha dado otra agua que sacia nuestra sed del alma, lo más profundo de nuestro Ser.
“ Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. Juan 4:13-14
Dios tiene un río puro de vida para sus Redimidos y todas las bendiciones de la vida, vienen a través de Cristo, quién es la fuente del agua de vida. Comienza con una corriente pequeña que nos da Cristo él manantial, y continúa creciendo en profundidad y hermosura, cuando caminamos en el Espíritu a la luz de su Palabra.
Todos los que reciben la vida de JESÚS como su SALVADOR, tendrán ríos de Agua Viva, fluyendo en ellos.
“En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. 38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Juan 7:37-38 Solo Jesucristo sacia la sed del alma, no hay otra agua, ni nada que se compare con ella.
Esto es lo que contemplaremos los Redimidos en el cielo: “Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. 17 Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente”. Apocalipsis 22:1 y 17
¡No esperes más, para saciar, la sed de tu alma!; Ven a Cristo Hoy, solo Él tiene el Agua Viva para tu vida, y experimentarás lo más grandioso que todo ser humano puede experimentar; tener una relación íntima con su creador, el Agua Viva Jesucristo.
Recuerda: ¡La comunión con Cristo, trae una llenura de vida que rebosa con bendiciones para otros!

