Romanos 5:8-11 “8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. 9 Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. 10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. 11 Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación”.
DEVOCIONAL POR JANETHE DISLA
CAMINANDO EN LA VERDAD
Hoy 18 de junio
Job Capítulos 13-16
Allí vemos: Job defiende su integridad, el deseo de morir, Elifaz intensifica su condenación, y queja de Job por el trato de Job.
Meditamos hoy en Job 13:14-16 y 23 “¿Por qué quitaré yo mi carne con mis dientes, Y tomaré mi vida en mi mano? 15 He aquí, aunque él me matare, en él esperaré; No obstante, defenderé delante de él mis caminos,16 Y él mismo será mi salvación, Porque no entrará en su presencia el impío. ¿Cuántas iniquidades y pecados tengo yo? Hazme entender mi transgresión y mi pecado”.
Job en medio de su dolor físico y emocional por la pérdida de todos sus hijos, sus bienes materiales, el diablo encima; llenando su cabeza de pensamientos suicidas; llega a hacerse la pregunta: ¿Cuántas iniquidades y pecados tengo yo?
Hazme entender mi transgresión y mi pecado. Aprendemos de Job, su convicción inamovible, hacia su Dios, él mismo que le había llenado de grandes bendiciones, a quién él temía y sabía que era Todopoderoso.
Por otro lado, Elifaz un hombre que se creía que lo sabía todo, como hay muchos que leen toda la biblia, pero sus actitudes, nunca cambian; “Ponen su boca contra el cielo,Y su lengua pasea la tierra”. Salmo 73:9
Convencido entonces Elifaz, solo por circunstancias externas, de que Job era culpable de un gran pecado, ya que cada área de su vida fue afectada por una tragedia; satanás instigó las críticas de la esposa de Job y sus amigos, supuestamente piadosos para apoyar sus acusaciones maléficas, de que Job maldecirá a Dios, cuando se hallase en la prueba de muerte, y que lo daría todo, incluso su fe en Dios, para Salvar su propia vida.
Con amigos como estos, no necesitaba enemigos; pero para sorpresa de ellos, por cada acusación, profundizaba la fe y el amor de Job a Dios, hasta el punto de decir “aunque Él me mataré, en ÉL esperaré”.
Este fue el momento decisivo, ¿podremos nosotros decir lo mismo?; especialmente ahora, cuando el mundo está atemorizado.
Será que la Fe de la Iglesia está siendo probada?, no me queda duda; pero cómo responderemos con temor y angustia, o con fe inquebrantable, sabiendo que vivimos en Jesucristo nuestro SALVADOR y decir como el Apóstol Pablo Filipenses 1:21 “21 Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia”.
No podemos afirmar siempre, que el sufrimiento es consecuencia del Pecado; esta es la profecía de Jesucristo; 700 años antes en Isaías 53:3-7 “3 Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.4 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. 5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. 6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.
No le pusieron a Jesus una inyección letal, él fue molido en el calvario, el castigo de nuestra Paz fue sobre él, y por su llaga, hemos sido sanados. Todos nosotros, nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino, mas Jehová cargó en él, el pecado de todos nosotros. 7 Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.
Qué diferencia al hombre pecador, al hombre que levanta su mano y tiene derechos y no le importa lo que haga; puede aun matar, destruir, robar, exponer su pecado, pero quieren sus derechos, derechos a mentir, a pecar contra el Santo de Israel, contra nuestro creador.
Para imitar a Cristo, en su muerte, debemos estar deseosos de darlo todo, de morir a nuestra carne, para tener el privilegio de vivir en el Poder del Espíritu Santo; pero solo si el Espíritu Santo vive en nosotros, hemos confesado nuestros pecados a Jesucristo, hemos creído en él, cuando murió en la cruz y resucitó, y le Recibimos como Señor y Salvador de nuestras vidas, naciendo de nuevo.
La Palabra nos dice en Romanos 5:8-11 “8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. 9 Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. 10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. 11 Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación”.
Job dijo también Job 16:19 “Mas he aquí que en los cielos está mi testigo,
Y mi testimonio en las alturas”.
Como hijos de Dios, sabemos que somos peregrinos en la tierra, que nuestra redención cada día, está más cerca. Leemos Romanos 8:17-18 “17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.18 Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse”.
Recuerda, los padecimientos temporales como hijo de Dios, no se compara con la Gloria Eterna!.

