«2 CRÓNICAS»-Capítulos 14-17

“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en élPorque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.  Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la VOLUNTAD DE DIOS, permanece para siempre 1 Juan 2:15-17

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DEVOCIONAL POR JANETHE DISLA

Mayo, 25 del 2025

CAMINANDO EN LA VERDAD

Hoy 25 de mayo

2 Crónicas Capítulos 14-17

En estos capítulos vemos: Reformas del Rey Asa, su Pacto con Dios, el tratado con Siria, Asa es reprendido por Hanani, y Josafat sucede a Asa.

Meditaremos en 2 Crónicas 15: 1-4 “Vino el Espíritu de Dios sobre Azarías hijo de Obed, y salió al encuentro de Asa, y le dijo: Oídme, Asa y todo Judá y Benjamín: Jehová estará con vosotros, si vosotros estuviereis con él; y si le buscareis, será hallado de vosotros; mas si le dejareis, él también os dejará. Muchos días ha estado Israel sin verdadero Dios y sin sacerdote que enseñara, y sin ley; 4 pero cuando en su tribulación se convirtieron a Jehová Dios de Israel, y le buscaron, él fue hallado de ellos”.

Habiéndose enterado que el Señor estaría con él; Asa dirigió a la nación a un Gran Avivamiento; su Fe se puso a prueba, cuando un ejército invasor, que era el doble de su ejército llegó a atacarlos. Pero Asa ORÓ “Y clamó Asa a Jehová su Dios, y dijo: ¡Oh Jehová, para ti no hay diferencia alguna en dar ayuda al poderoso o al que no tiene fuerzas! Ayúdanos, oh Jehová Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos, y en tu nombre venimos contra este ejército. Oh Jehová, tú eres nuestro Dios; no prevalezca contra ti el hombre” (2 Crónicas 14:11).

Y la victoria fue aplastante; ya que Jehová peleó por ellos. Pero a medida que la riqueza y el Poder de Asa aumentaba, la dependencia de Dios disminuía. Cuando el ejército del Reino del Norte invadió Judá, empleó a Ben-Adad rey de Siria, para pelear la batalla por él, en vez de orar a Jehová de los Ejércitos. No pudo decirle al Señor “en ti nos apoyamos”.

Seguir el engaño de las riquezas, el poder, y la fama, no solo le paso al Rey Asa, sino que muchas personas alrededor del mundo, no importando, su educación, religión, o posición social; sucumben a estas tentaciones; olvidándose que son pasajeras y que nada nos llevaremos; ir tras las cosas mundanas nos quitará la vista de Dios y de la eternidad. También existen creyentes que comenzaron muy bien amando al Señor, recibiendo sus bendiciones, y poco a poco, han sido atraídos y seducidos por la atracción mundana, sin dejar tiempo para meditar y obedecer a su Señor y Salvador Jesucristo; y por ende viven vidas espirituales sin fruto.

“Porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores” (1 Timoteo 6:7-10).

La tentación de depender de la manipulación que ejerce el mundo sobre el creyente, es tan real hoy, como lo fue para el Rey Asa. La Palabra nos exhorta: “ Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mateo 6:24).

Cuando el creyente, nacido de nuevo camina y vive una vida íntegra delante de Dios y sirviendo a Su Salvador Jesucristo, no será movido, ni atraído y menos confundido por los deseos pasajeros y vanidosos del mundo.

“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Juan 2:15-17).

Si nuestra confianza y dependencia no está en el Dios Vivo y su Palabra, estamos indefensos contra los ataques de satanás.

Santiago 4:4 Nos reprende: “¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios”.

Recuerda: ¡ Vivir en Cristo es Obedecerle en todo tiempo, dejar que nos controle y gloriarnos en el Señor!

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