“Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.” Nos dijo Jesucristo en (Mateo 18:19).
DEVOCIONAL POR JANETHE DISLA
CAMINANDO EN LA VERDAD
8 DE MAYO
LEER 2 REYES 18-20
Puntos Sobresalientes: El buen reinado de Ezequías; Asiria invade Judá; oración de Ezequías, su enfermedad, demostración de su riqueza y su muerte.
Versículo de Hoy: 2 Reyes 18:1-7. “En el tercer año de Oseas hijo de Ela, rey de Israel, comenzó a reinar Ezequías hijo de Acaz rey de Judá. 2 Cuando comenzó a reinar era de veinticinco años, y reinó en Jerusalén veintinueve años. El nombre de su madre fue Abi, hija de Zacarías. 3 Hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho David su padre. 4 Él quitó los lugares altos, y quebró las imágenes, y cortó los símbolos de Asera, e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban incienso los hijos de Israel; y la llamó Nehustán.[a En Jehová Dios de Israel puso su esperanza; ni después ni antes de él hubo otro como él entre todos los reyes de Judá. 6 Porque siguió a Jehová, y no se apartó de él, sino que guardó los mandamientos que Jehová prescribió a Moisés
Y Jehová estaba con él; y adondequiera que salía, prosperaba. El se rebeló contra el rey de Asiria, y no le sirvió.”
El Reino del Norte había sido ya conquistado por los asirios, y la mayoría del pueblo había sido deportado como esclavos. El rey asirio Senaquerib, estaba resuelto a conquistar Judá, el reino del Sur; para ello rodeo Jerusalén con lo que parecía ser un ejército invencible. Las posibilidades de escape parecían imposibles; y humanamente hablando, no había esperanza.
Pero el Rey Ezequías, sin consultar con sus consejeros fue inmediatamente y directamente al templo y oró, clamando a Dios por su pueblo. Entonces envió mensajeros al profeta Isaías. Después de esa oración, el ángel de Dios destruyó 185.000 soldados asirios.
Ezequías sabía que Jehová de los Ejércitos lucharía por él.
“No los temáis; porque Jehová vuestro Dios, él es el que pelea por vosotros” (Deuteronomio 6:32).
Asimismo, cuando Senaquerib volvió a su palacio en Nínive, fue asesinado por dos de sus propios hijos (2 Reyes 19:37). Dios siempre protege a sus hijos que claman a Él. “El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, Y los defiende. Gustad, y ved que es bueno Jehová; Dichoso el hombre que confía en él” (Salmos 34:7-8).
Nunca deberíamos temer por nuestro futuro, o por nuestras circunstancias muchas veces a nuestra vista adversas, en Mateo 6:34 nos dice el Señor: “Así que, no os afanéis por el, día de mañana porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.”
Pero debemos orar y entregar nuestras necesidades al Dios Viviente Jesucristo. No importa lo difícil que parezca ser nuestra situación, solo recuerda que cuando Ezequías oró, “el Señor estaba con el” y también está contigo y conmigo.
“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros” (Romanos 8:28 y 31-34).
Que poderoso es nuestro Dios, en él, en Cristo estamos seguros de todo, nuestra confianza en Su Palabra cada día debe crecer más y con certeza repetirnos ¡Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?!
Que diferente la actitud del rey Ezequías al rey Oseas, la diferencia estaba en que escogió obedecer y seguir la Voz del Eterno, sabía ciertísimamente que Su Dios Jehová de los Ejércitos, estaba con él, cuando oramos, clamamos y confiamos en nuestro poderoso Salvador Jesucristo veremos milagros en nuestras vidas.

