
“Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.” 1 Juan 5:15
LECTURA Y VOZ DE SAMUEL MONTOYA
DEVOCIONAL POR JANETHE DISLA
CAMINANDO EN LA VERDAD
Iniciamos el día Adorando-Alabando a nuestro Señor
Hoy 8 de Abril
1 Samuel Capítulos 22-24
Estos capítulos nos hablan: De David que escapa de Adulán y Mizpa, la masacre de los Sacerdotes de Nob, David derrota a los Filisteos, David sigue huyendo de Saúl y David perdona la vida de Saúl.
Meditamos en 1 Samuel 24:8-10 “También David se levantó después, y saliendo de la cueva dio voces detrás de Saúl, diciendo: ¡Mi señor el rey! Y cuando Saúl miró hacia atrás, David inclinó su rostro a tierra, e hizo reverencia. Y dijo David a Saúl: ¿Por qué oyes las palabras de los que dicen: Mira que David procura tu mal? He aquí han visto hoy tus ojos cómo Jehová te ha puesto hoy en mis manos en la cueva; y me dijeron que te matase, pero te perdoné, porque dije: No extenderé mi mano contra mi señor, porque es el ungido de Jehová”.
Saúl cometió un gran error, cuando pensó que Dios le había entregado en sus manos. En 1 Samuel 23:7 “Y fue dado aviso a Saúl que David había venido a Keila. Entonces dijo Saúl: Dios lo ha entregado en mi mano, pues se ha encerrado entrando en ciudad con puertas y cerraduras”.
Esto demuestra que el hombre puede ser engañado por su explicación de eventos providenciales, especialmente, cuando no está viviendo en sometimiento a la voluntad de la Palabra de Dios.
El pecado siempre nos hace ver mal y nuestro corazón nos engaña. Esa mala deducción de las circunstancias, es más que una interpretación de criterio pobre.
Saúl estaba tan determinado a hacer su voluntad, que menosprecio a un Dios soberano: Efesios 2:3 “entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás”.
Esto no está lejos de nuestras circunstancias, muchas veces como creyentes, queremos hacer nuestra propia voluntad a cualquier precio, y cambiamos las palabras de Dios para nuestra conveniencia que nos dirige a nuestro propio mal y a alejarnos mas y mas de nuestro Redentor Jesucristo al que decimos que servimos.
Cuando David supo que Saúl planeaba matarlo, no sabía a quién acudir. Los amigos en quienes confiaba, se volcaron en contra de él. El rumbo parecía más incierto, pero continuó orando por dirección y su confianza en Jehová de los Ejércitos, nunca cambió. Y cuando David tuvo en sus manos a Saúl en la cueva, tuvo Temor de Dios y le perdonó la vida. Esperando pacientemente el tiempo cuando el Eterno lo embista como rey de su nación.
“Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye”. (1 Juan 5:14)
A veces debido a nuestras circunstancias, nos desesperamos pensando ¿cuando nuestro Dios contestara nuestros ruegos? Y hasta creemos que Dios es indiferente, o que se olvido de nuestras peticiones; pero al igual que David, podemos confiar y esperar en la inmutable y eterna PALABRA DE DIOS, que no cambia y en el tiempo preciso y perfecto vemos su cumplimiento en nuestras vidas, para Su gloria.
Juan 9:31 “Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ese oye”. Tengamos esto siempre presente, Dios oye a sus hijos. “Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.” (1Juan 5:15)
Nuestro Omnisciente Padre Celestial, permite algunas veces que pasemos momentos de profundo dolor, para que se manifieste en nosotros, la Fe plena en Él. Nuestro Padre es sensible y está atento a nuestro clamor, a nuestra llamada de auxilio cuando estamos sometidos a su voluntad.
Así que Podemos alabar a Dios porque la Victoria es del Señor Jesucristo y Él la comparte con sus hijos.
“Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe” (1 Juan 5:4).
Recuerda: ¡Cuando el temor de Dios es nuestro guía; la victoria en el Dios Viviente Jesucristo es segura!

