«LIBRO 1 SAMUEL»-Capítulos 22-24

hills, desert, monastery israel-3478095.jpg

“Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.” 1 Juan 5:15

LECTURA Y VOZ DE SAMUEL MONTOYA

CAPÍTULO 22
CAPÍTULO 23
CAPÍTULO 24

DEVOCIONAL POR JANETHE DISLA

04/08/2025

CAMINANDO EN LA VERDAD

Iniciamos el día Adorando-Alabando a nuestro Señor

Hoy 8 de Abril

1 Samuel Capítulos 22-24

Estos capítulos nos hablan: De David que escapa de Adulán y Mizpa, la masacre de los Sacerdotes de Nob, David derrota a los Filisteos, David sigue huyendo de Saúl y David perdona la vida de Saúl.

Meditamos en 1 Samuel 24:8-10 “También David se levantó después, y saliendo de la cueva dio voces detrás de Saúl, diciendo: ¡Mi señor el rey! Y cuando Saúl miró hacia atrás, David inclinó su rostro a tierra, e hizo reverencia. Y dijo David a Saúl: ¿Por qué oyes las palabras de los que dicen: Mira que David procura tu mal? He aquí han visto hoy tus ojos cómo Jehová te ha puesto hoy en mis manos en la cueva; y me dijeron que te matase, pero te perdoné, porque dije: No extenderé mi mano contra mi señor, porque es el ungido de Jehová”.

Saúl cometió un gran error, cuando pensó que Dios le había entregado en sus manos. En 1 Samuel 23:7 “Y fue dado aviso a Saúl que David había venido a Keila. Entonces dijo Saúl: Dios lo ha entregado en mi mano, pues se ha encerrado entrando en ciudad con puertas y cerraduras”.

Esto demuestra que el hombre puede ser engañado por su explicación de eventos providenciales, especialmente, cuando no está viviendo en sometimiento a la voluntad de la Palabra de Dios.

El pecado siempre nos hace ver mal y nuestro corazón nos engaña. Esa mala deducción de las circunstancias, es más que una interpretación de criterio pobre.

Saúl estaba tan determinado a hacer su voluntad, que menosprecio a un Dios soberano: Efesios 2:3 “entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás”.

Esto no está lejos de nuestras circunstancias, muchas veces como creyentes, queremos hacer nuestra propia voluntad a cualquier precio, y cambiamos las palabras de Dios para nuestra conveniencia que nos dirige a nuestro propio mal y a alejarnos mas y mas de nuestro Redentor Jesucristo al que decimos que servimos.

Cuando David supo que Saúl planeaba matarlo, no sabía a quién acudir. Los amigos en quienes confiaba, se volcaron en contra de él. El rumbo parecía más incierto, pero continuó orando por dirección y su confianza en Jehová de los Ejércitos, nunca cambió. Y cuando David tuvo en sus manos a Saúl en la cueva, tuvo Temor de Dios y le perdonó la vida. Esperando pacientemente el tiempo cuando el Eterno lo embista como rey de su nación.

Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye”. (1 Juan 5:14)

A veces debido a nuestras circunstancias, nos desesperamos pensando ¿cuando nuestro Dios contestara nuestros ruegos? Y hasta creemos que Dios es indiferente, o que se olvido de nuestras peticiones; pero al igual que David, podemos confiar y esperar en la inmutable y eterna PALABRA DE DIOS, que no cambia y en el tiempo preciso y perfecto vemos su cumplimiento en nuestras vidas, para Su gloria.

Juan 9:31 “Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ese oye”. Tengamos esto siempre presente, Dios oye a sus hijos. “Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.” (1Juan 5:15)

Nuestro Omnisciente Padre Celestial, permite algunas veces que pasemos momentos de profundo dolor, para que se manifieste en nosotros, la Fe plena en Él. Nuestro Padre es sensible y está atento a nuestro clamor, a nuestra llamada de auxilio cuando estamos sometidos a su voluntad.

Así que Podemos alabar a Dios porque la Victoria es del Señor Jesucristo y Él la comparte con sus hijos.

Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe” (1 Juan 5:4).

Recuerda: ¡Cuando el temor de Dios es nuestro guía; la victoria en el Dios Viviente Jesucristo es segura!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Facebook
YouTube
WhatsApp