
“Pero SIN FE es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” HEBREOS 11:6
Voz y Lectura de Samuel Montoya
DEVOCIONAL POR JANETHE DISLA
CAMINANDO EN LA VERDAD
Hoy 29 de marzo
Libro de Jueces Capítulos 18-19
Allí vemos: Los Danitas toman los ídolos y al sacerdote de Micaía, los Danitas atacan Lais, declinación moral de la población y una concubina Levita es muerta.
Meditamos hoy en Jueces 18:1-2 “En aquellos días no había rey en Israel. Y en aquellos días la tribu de Dan buscaba posesión para sí donde habitar, porque hasta entonces no había tenido posesión entre las tribus de Israel Y los hijos de Dan enviaron de su tribu cinco hombres de entre ellos, hombres valientes, de Zora y Estaol, para que reconociesen y explorasen bien la tierra; y les dijeron: Id y reconoced la tierra. Estos vinieron al monte de Efraín, hasta la casa de Micaía, y allí posaron”.
La Tribu de Dan sumaba más 64 mil hombres, pero no habían tenido éxito en expulsar a los Amorreos de su territorio (Números 26:42-43). Al contrario los Amorreos hicieron huir a esta tribu a las montañas. (Jueces 1:34).
El fracaso de los Danitas de reclamar su herencia, fue un fracaso de Fé. No le creyeron a la Palabra de Dios, no confiaron en Jehová de los Ejércitos. “Pero SIN FE es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” (Hebreos 11:6)
Miraron más sus circunstancias, que el poder de Jehová de los Ejércitos, se creyeron que eran muy débiles y simplemente no lo intentaron. Se descontentaron con el territorio que Dios había separado para ellos, y se fueron al norte. Como resultado de esta actitud, su condición espiritual, cada vez fue declinando más y más; contaminándose con la idolatría y con el mundo; siendo presas de satanás para no obedecer al Eterno.
De igual manera, nuestra falta de FE en las promesas de Dios ocasiona que estemos descontentos con las bendiciones que tenemos. Esto siempre resulta en una mayor declinación espiritual. Hebreos 6:12– Nos exhorta: “a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.”
Cuántas veces somos como Dan perezosos en buscar la voluntad de Dios en la Escrituras, o simplemente no le pedimos: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.” (1 Juan 5:14-15)
Más tarde, los Danitas se organizaron y fueron a tomar la tierra de Lais, en su camino robaron ídolos y a un sacerdote levita. Jehová de los Ejércitos les dió la victoria, pero en vez de darle la gloria y humillarse a su voluntad; colocaron la imagen de talla, cambiaron el nombre de la ciudad a Dan y fue idolatra desde ese momento. Como muchos de ellos quisieron hacer las cosas a su manera sin tomar en cuenta a su Dios y sus mandamientos.
Lamentablemente hoy en día, la gente quiere abundancia de bendición sin obediencia a la Palabra de Dios, sin arrepentirse de sus pecados y sin redención por medio de la cruz de Cristo, tal cosa no es posible.
Ese es nuestro problema, ponemos nuestra vista en las circunstancias, queremos más cosas que ofrece el mundo pero que no sacia el alma. En vez de mirar a nuestro Dios, que es el único que satisface nuestro corazón.
“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame”.(Mateo 16:24)
Estamos viviendo en un tiempo en que nadie quiere negarse a nada, solo el complacerse a sí mismo: Desde niños, asumen actitudes centradas en sí mismos.
Pero todavía Jesucristo está buscando seguidores comprometidos-discípulos que se nieguen a sí mismo. Jesús sigue diciendo “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?”. (Mateo 16:25-26)
Es decir, el que quiera vivir desordenadamente en este mundo, complaciéndose a sí mismo, perderá su vida, e irá al infierno, porque un alma sucia no puede entrar al cielo.
Pero Jesucristo te dice: “Que aprovecharas si ganas todo el mundo, y pierdes tu alma?. ¿O qué recompensa darás por tu alma?”.
Recuerda: ¡Cuando Jesucristo llena tu ser con su Espíritu Santo, las cosas del mundo no tienen relevancia!

