
“Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.” Juan 15:10.
LECTURA Y VOZ DE SAMUEL MONTOYA
DEVOCIONAL POR JANETHE DISLA
CAMINANDO EN LA VERDAD
21 de febrero
Números 19 – 20
Puntos Sobresalientes: El sacrificio de la vaca alazana; muerte de María; Moisés golpea la roca; Edom niega el pase de Israel; y muerte de Aarón.
Versículos de Hoy Números 20: 7- 8, 11 : “Y habló Jehová a Moisés, diciendo:
Toma la vara, y reúne la congregación, tú y Aarón tu hermano, y hablad a la peña a vista de ellos; y ella dará su agua, y les sacarás aguas de la peña, y darás de beber a la congregación y a sus bestias. Entonces alzó Moisés su mano y golpeó la peña con su vara dos veces; y salieron muchas aguas, y bebió la congregación, y sus bestias.”
Durante el primer año del viaje de Israel en el desierto, Dios mandó a Moisés a golpear la roca, y de ella salió abundancia de agua (Éxodo 17: 1-6).
Para los israelitas el agua que brotó de la roca era agua para calmar su sed, pero el Nuevo Testamento revela su significado espiritual: “ Y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo” (1 Corintios 10:4).
El primer golpe sobre la roca era en obediencia a la Palabra de Dios; Simbolizaba a Cristo, quien fue golpeado por Dios por nuestros pecados Isaías 53:4-5 “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”
Pero en esta ocasión, aproximadamente 40 años más tarde, desde que salieron de Egipto, y treinta y ocho años desde que mandaron a los espías a reconocer la tierra. Volvieron al mismo lugar a Cades; allí murió María y fue sepultada. Murieron todos los que Dios sentenció, fue un fruto amargo de incredulidad que fue cosechado silenciosamente por toda una generación.
Hebreos 3: 16-19 ¿Quiénes fueron los que, habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés? ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto? ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron? Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad. 12“Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo;”
El significado bíblico de incredulidad es falta de fe, es la ausencia de credibilidad a la verdad. Está ligado a la creencia en el creador, se dice que emerge de la soberbia de los hombres. Las personas eligen estar de una forma independiente a Dios. Surge con el mal cuando se escoge la razón, en cambio, de la confianza a Jesucristo.
Tengamos mucho cuidado, y analicemos nuestra vida diariamente si estamos viviendo por fe.
Ahora había una nueva generación que también se quejaban, igual que sus padres por que no tenían agua. El Eterno dijo a Moisés que hablara a la roca (Números 20:8). Pero la paciencia de Moisés se había agotado e hizo lo contrario, golpeo a la roca dos veces, sugiriendo que un sacrificio no había sido suficiente y por consiguiente contradiciendo la Palabra de Dios que dice: “Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive.” (Romanos 6:10)
Moises no pudo comprender la magnitud de su desobediencia cuando golpeó la roca dos veces, y escuchó la sentencia del Santo” No entraras en la tierra prometida,
¿Por qué lo hizo? Porque el pueblo lo irritó; nada ni nadie; especialmente nuestro carácter no debe controlar; por eso hemos muerto ya al pecado, nuestro deseo siempre debe ser obedecer la Palabra de nuestro Dios. Por eso el fracaso de Moisés de no poder entrar en la Tierra Prometida debido a la desobediencia nos enfatiza la importancia de que debemos obedecer la Palabra de Dios.
A los creyentes, nacidos de nuevo, Dios nos manda y nos recalca que debemos obedecer en todo momento; ya que si no lo hacemos nos perderemos grandes bendiciones.
“Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.” (Juan 15:10).
Estamos escuchando noticias que el agua en el mundo está menguando, pero gracias a nuestro Salvador Jesucristo, el agua de vida, ¡Siempre tendremos agua!
“Jesús dijo: En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.” Juan 7: 37-38
Recuerda: ¡Solo Jesucristo el agua viva llena nuestra sed espiritual!

