
“Jehová, tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable;” Números 14:18 a
LECTURA Y VOZ DE SAMUEL MONTOYA
DEVOCIONAL POR JANETHE DISLA
CAMINANDO EN LA VERDAD
19 DE FEBRERO
LEER NÚMEROS 14 – 15
Puntos sobresalientes: El pueblo se rebela contra el Señor, Moisés intercede; el castigo de Dios a Israel; muerte de los 10 espías; y leyes con relación a las ofrendas.
Versículo de Hoy Números 14:1-3 “Entonces toda la congregación gritó, y dio voces; y el pueblo lloró aquella noche.Y se quejaron contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la multitud: ¡Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos! ¿Y por qué nos trae Jehová a esta tierra para caer a espada, y que nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa? ¿No nos sería mejor volvernos a Egipto? Y decían el uno al otro: Designemos un capitán, y volvámonos a Egipto.”
Parece muy extraño que el pueblo el cual había sido milagrosamente librado del ángel de la muerte y de la esclavitud Egipcia hubiese dicho, “Designemos a un capitán, y volvámonos a Egipto”
Prácticamente no se dieron cuenta que su décimo acto de rebelión marcó la transición de la nación, de peregrinos siendo dirigidos por Dios durante los primeros dos años, a nómadas en el desierto por los próximos 38 años. Durante ese tiempo, no llevaron a cabo ningún progreso hacia la Tierra Prometida.
Estas personas habían sido testigos de milagros y maravillas de Dios a su favor, pero ahora el miedo a los gigantes les atemorizó, los paralizó, su carne, su vieja naturaleza los dominaba una vez más, y dudaron nuevamente del poder del Altísimo, en vez de apropiarse de la Palabra revelada.
El pueblo escogido desconfió de las promesas del Señor, para dejarse guiar a su destino. Por consiguiente, ninguna persona de más de 20 años entraría en Canaán, pues en las 4 décadas restantes serían enterrados en el desierto. Esta sentencia de Dios la vemos cumplida en Números 26: 63-65. Solo sobrevivieron Josué y Caleb a quienes Dios los usó como Generales en los ejércitos conquistadores.
Muchos que conocen al Señor Jesucristo, tras el primer problema, se vuelven atrás a sus viejas costumbres, allí se quedan estancados, siempre quejándose de todo lo que les pasa, sin darse cuenta que son víctimas de sus propias actitudes, emociones y olvidándose que el Eterno Dios les dio una Nueva Vida y que está esperando que se arrepientan y vuelvan a Él para guiarlos. Dejarnos controlar por nuestro carácter siempre nos estancara en el camino de transformación espiritual.
Cuando Dios pronunció juicio sobre la incredulidad de Israel, ellos confesaron, “Hemos pecado” Entonces trataron de enmendar sin un arrepentimiento genuino, ya que nuevamente no se sometieron a las ordenanzas del Santo de Israel, así porfiaron de entrar en la Tierra Prometida en sus propias fuerzas y sin la dirección de Dios, llevando el castigo debido a su desobediencia. (Números 14:40-45)
Muchos creyentes son como los israelitas, muy determinados a guiar sus propias vidas. Rechazan someterse a la Palabra de Dios y consecuentemente tienen vidas espirituales vacías, sin fruto y sin la bendición del Señor. Lamentablemente muchos alrededor son también afectados por los murmullos de incredulidad.
Gracias a Dios que Él no nos paga como merecemos: “Jehová, tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable;” (Números 14:18 a)
No nos desanimemos pues, por los problemas que enfrentamos; mejor: “Fíate de Jehová de todo tu Corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas” (Proverbios 3: 5-6)
Es mejor hacernos a un lado y darle el control de nuestra vida a nuestro poderoso Dios porque él conoce nuestro destino.
Recuerda: ¡Cuando Dios guía nuestro camino, podemos descansar tranquilos!

