«LIBRO DE LEVÍTICO» Capítulos 16 al 18

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LECTURA Y VOZ DE SAMUEL MONTOYA

CAPÍTULO 16
CAPÍTULO 17
CAPÍTULO 18

DEVOCIONAL JANETHE DISLA

02/07/2026

CAMINANDO EN LA VERDAD

MARTES 7 DE FEBRERO

LEEMOS HOY LEVÍTICO 16-18

Los puntos sobresalientes en estos capítulos son: Día de Expiación, el cordero expiatorio; la prohibición de consumir sangre y de inmoralidad.

Versículos de Hoy: Levítico: 16:12-13 “Después tomará un incensario lleno de brasas de fuego del altar de delante de JEHOVÁ, y sus puños llenos del perfume aromático molido y lo llevará detrás del velo. Y pondrá el perfume sobre el fuego delante de Jehová, y la nube del perfume cubrirá el propiciatorio que está sobre el testimonio, para que no muera.”

El altar dorado del incienso que estaba delante del Señor en el Lugar Santo era mucho más pequeño que el altar de bronce en el atrio exterior, donde eran ofrecidos los sacrificios. Estaba cubierto con oro y colocado delante de la cortina que daba al Lugar Santísimo. El sumo sacerdote ofrecía incienso en la mañana y en la tarde, simbolizando la ofrenda de oración a Dios sin cesar, y usando brasas vivas del altar del holocausto. Esto significaba que toda oración aceptable tenía su origen en el amor redentor de un Dios perdonador.

El incienso ascendiendo hacia el cielo, simbolizaba que los deseos del corazón del adorador alcanzaban a Dios. Este acto da significado a la Escritura de Orar sin cesar (1 Tes. 5:17) y revela el poder a través del Espíritu Santo que los cristianos que oramos tenemos con Dios.

El Señor contestara y contesta las oraciones de sus hijos, Jesús dijo: “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo hare”. ( Juan 14: 13-12)

Solo al leer las Sagradas Escrituras, podemos saber cómo orar y pedir de acuerdo a la voluntad que complace a nuestro Padre. “Y esta es la confianza que tenemos delante de Él, que si pedimos cualquier cosa conforme a su voluntad, Él nos oye.” (1 Juan 5:14).

Quiero enfatizar que hay una abismal diferencia entre orar y rezar. Orar es comunicarse con Dios, con un corazón sujeto a su voluntad, estando ya limpia, lavada con la sangre de Jesucristo; y rezar- es una repetición vana enseñada por diferentes religiones, lo dijo Jesús: “Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos”. (Mateo 6:7).

Sí conocemos al Dios vivo, no seamos partícipes de cadenas de rezos, que son vanos y no llegan a Dios. Mateo 7: 21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.”

Analiza tu vida y si estás orando de acuerdo a su voluntad. Ya que El dios de las religiones no es el Dios de la Biblia.

Pero qué gran privilegio, y responsabilidad tenemos los que hemos obedecido al Eterno y Omnipotente Dios, al ofrecer oraciones aceptables al Señor día y noche, orando por aquellos que el Espíritu Santo ha puesto en nuestros corazones.

Leemos en Apocalipsis 8: 3-4. “Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono. Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.”

Que maravilloso. Nuestras oraciones perfuman el lugar Santísimo. Así que comencemos el día orando unos por otros con un corazón contrito y humillado.

Recuerda: Lo que nos dice Jesucristo: “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis” (Mateo 21:22)

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