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La Sabiduría es más preciosa que el oro y la plata. Dios no se opone a la riqueza, pero se opone al mal uso de la riqueza.
El amor al dinero es la raíz de todo mal.
Jesús dice que los que acumulan no saben para quién lo hacen, porque la muerte puede venir por su alma.
La riqueza debe servir para el Reino de Dios y ser de Bendición para sus propósitos.
