Hebreos 12:14 “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.”
DEVOCIONAL POR JANETHE DISLA
CAMINANDO EN LA VERDAD
Hoy 28 de mayo
Continuamos 2 Crónica Capítulos 25-27
Puntos principales son: Amasías reina en Judá, Guerra entre Israel y Judá, Uzías herido de Lepra, y reinado de Jotam.
Meditamos 2 Crónicas 25:15-16 “Por esto se encendió la ira de Jehová contra Amasías, y envió a él un profeta, que le dijo: ¿Por qué has buscado los dioses de otra nación, que no libraron a su pueblo de tus manos? Y hablándole el profeta estas cosas, él le respondió: ¿Te han puesto a ti por consejero del rey? Déjate de eso. ¿Por qué quieres que te maten? Y cuando terminó de hablar, el profeta dijo luego: «Yo sé que Dios ha decretado destruirte, porque has hecho esto, y no obedeciste mi consejo”.
Después de la muerte de Joás su padre; Amasias fue rey de Judá: “Hizo él lo recto ante los ojos de Jehová, aunque no de perfecto corazón” (2 Crónicas 25:2).
Adoró al Señor, pero el pueblo aún sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos: “ Con todo eso, los lugares altos no fueron quitados, porque el pueblo aún sacrificaba y quemaba incienso en esos lugares altos” (2 Reyes 14:4).
Los motivos confusos en el rey, finalmente lo destruyeron, no había nada de malo seguir su plan de ir a la guerra contra Edom, pero cuando contrató a cien mil hombres de Israel para ayudarlo, reveló su corazón imperfecto, en no confiar plenamente en Jehová el Dios de Israel.
Porque en Jehová de los Ejércitos está el Poder: “Pero si vas así, si lo haces, y te esfuerzas para pelear, Dios te hará caer delante de los enemigos; porque en Dios está el poder, o para ayudar, o para derribar” (2 Crónicas 25:8).
“El hombre que se aparta del camino de la sabiduría vendrá a parar en la compañía de los muertos.” Nos dice: Proverbios 21:16
Advertido por el profeta de Dios, Amasias siguió con la idea de conquista, despachó a los Israelitas, y conquistó Edom, pero nuevamente su corazón fue revelado cuando trajeron todos los ídolos de los Edomitas que los reverenció. Amasias tenía muchas cualidades, hacía muchas cosas que eran lo recto ante Jehová. Sin embargo los cambios a un corazón enaltecido en su vida le trajeron el Juicio de Dios.
En el Capítulo 2 de Apocalipsis 17-29, nuestro Señor le dijo a la Iglesia de Tiatira: “ El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito
un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe. Y escribe al ángel de la iglesia en Tiatira: El Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido, dice esto.Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras. Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos.
Las obras de esta Iglesia devota, eran innumerables, pero había una mezcla, y toleraba a aquellos con convicciones diferentes, que traían impureza y promovían la idolatría.
¿ No está pasando lo mismo en las iglesias de hoy en día? La doctrina ha sido adulterada, mezclada con tolerancia carnal, filosofía y psicología de la ciencia mundana, endulzando el corazón corrupto de los asistentes y manteniéndolos en su círculo activo y cómodo.
Dios ha mandado a los creyentes a obedecer las escrituras fielmente y a que confiemos en Él en toda circunstancia que nos toque vivir.
Dios es un Dios Santo, Santo, Santo, y a sus redimidos los ha vestido de santidad con su Espíritu Santo, por ende nos insta a vivir en santidad y a no contaminarnos con ninguna doctrina errónea, ni a atemorizarnos de los acontecimientos mundiales.
Hebreos 12:14 “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.”
Se debe servir al Señor con corazón perfecto y no mezclado con intereses terrenales.
Recuerda: ¡Mientras más confiamos en nuestro Salvador Jesucristo y obedecemos Su Palabra, más nos santificamos!

